Socuéllamos pierde hoy a uno de los nombres imprescindibles para comprender su memoria visual contemporánea. Manuel Reales Parra, fallecido este domingo a los 89 años, fue durante décadas un observador privilegiado de la vida del municipio, un fotógrafo que, cámara en mano, documentó con rigor y sensibilidad la transformación social, económica y cultural del pueblo desde mediados del siglo XX.

Junto a sus hermanos Antonio y Pedro Reales, con quienes formó un tándem fundamental para la recuperación del patrimonio gráfico de Socuéllamos, Manuel fue autor de miles de imágenes que retratan faenas agrícolas, escenas familiares, celebraciones populares, retratos de estudio y calles que hoy ya no existen. Su archivo se convirtió con el tiempo en una auténtica crónica visual de más de setenta años de historia local.

Gran aficionado al mundo taurino, Reales trabajó de manera destacada la figura del torero socuellamino Lorenzo Manuel Villalta (1949-1996) Foto suya es de la alternativa del torero socuellamino. Participó como coautor en la obra “Lorenzo Manuel Villalta, torero de Socuéllamos. Biografía y reconocimientos” (2022), en colaboración con Luis Alfonso Montero Cano, en la que se reconstruye la trayectoria y el legado del diestro, muy querido en la localidad.

Su labor editorial fue igualmente relevante. Junto a sus hermanos publicó el volumen “Socuéllamos, fotografías de 100 años (1903–2003)”, una recopilación indispensable que reúne imágenes procedentes de archivos familiares y del propio fondo de los Reales, mostrando un siglo de cambios en la villa. En solitario firmó “Socuéllamos, retazos de una historia gráfica”, obra que profundiza en esa mirada documental que siempre le caracterizó.

Algunas de sus fotografías fueron difundidas en medios nacionales como ABC, y a lo largo de su trayectoria recibió diversos reconocimientos que valoraban su capacidad para captar la esencia de una época y de un pueblo. Su archivo, construido con constancia y discreción, permite hoy observar cómo vivían los vecinos, cómo cambiaron las calles, cuáles eran las costumbres y cómo evolucionó la identidad de Socuéllamos desde los años cincuenta hasta prácticamente el siglo XXI.

Con su fallecimiento, la localidad pierde no solo a un fotógrafo, sino a un testigo fiel de su historia reciente, alguien que supo entender que cada imagen era una forma de preservar lo que el tiempo tiende a borrar. Gracias a su trabajo, Socuéllamos conserva una memoria gráfica de enorme valor que seguirá sirviendo a investigadores, vecinos y generaciones futuras.

Hoy se marcha una parte importante de esa memoria. Pero queda su legado: miles de fotografías que continúan hablando con la misma claridad que el primer día y que permiten que la historia cotidiana de Socuéllamos —sus rostros, sus paisajes y sus vidas— siga viva.

Fotografía de Manuel Reales junto a su esposa y hermanos en 2018, año que fueron reconocidos como cronistas gráficos de la Villa de Socuéllamos. Propiedad de Diario Lanza