Integrantes de la Tuna de la Universidad CEU San Pablo y de la Escuela de Agrícolas de la Politécnica de Madrid han compartido una mañana de canciones y baile con los residentes
La residencia Nuestra Señora del Carmen de Socuéllamos ha vivido este sábado, 19 de septiembre, una mañana especialmente emotiva gracias a la visita de una tuna llegada desde Madrid. Sus integrantes han llevado la música hasta el centro, donde los residentes han cantado, bailado y disfrutado de una actuación que ha convertido la jornada en un momento de convivencia y alegría.
La agrupación visitante ha contado con miembros de la Tuna de la Universidad CEU San Pablo, que cuenta con unos 35 años de trayectoria, y de la Tuna de la Escuela de Agrícolas de la Universidad Politécnica de Madrid. Durante su visita, los músicos han compartido su repertorio con los mayores, que no se han limitado a escuchar las canciones, sino que también han participado activamente en la celebración.

La actuación ha permitido acercar a los residentes una tradición musical vinculada al ámbito universitario, caracterizada por sus canciones, su espíritu de camaradería y su contacto directo con el público. En esta ocasión, la música ha servido también para propiciar un encuentro entre generaciones.
Una vinculación especial con Socuéllamos
Los integrantes de la tuna han explicado que, aunque proceden de Madrid, mantienen una relación cercana con Socuéllamos, donde residen algunos de sus miembros. Esa vinculación, unida a la acogida que aseguran haber recibido en sus anteriores visitas, les anima a seguir participando en actividades en la localidad.
«La acogida siempre ha sido muy positiva, casi entusiasta», han señalado, al tiempo que han expresado su deseo de estrechar todavía más los lazos con el municipio.
Entre sus aspiraciones se encuentra incluso la posibilidad de organizar en Socuéllamos un certamen de tunas, un encuentro en el que distintas agrupaciones competirían por reconocimientos relacionados con la calidad musical, la interpretación solista y la puesta en escena. Por el momento, se trata de una propuesta que les gustaría impulsar, sin que se haya anunciado una fecha para su celebración.
Llevar la música hasta quienes más la disfrutan
La visita a la residencia Nuestra Señora del Carmen responde a una de las facetas que los músicos consideran fundamentales en la actividad de una tuna: acercarse al público y compartir con él la alegría de la música.
Además de sus actuaciones en calles, plazas y universidades, los integrantes de la agrupación participan en visitas a residencias y hospitales. Según han explicado, es habitual que durante las fechas navideñas algunos de sus miembros acudan a centros hospitalarios madrileños, como La Paz o Gregorio Marañón, para cantar a los pacientes.
Para los músicos, estas actuaciones suponen una oportunidad de devolver a la sociedad parte de lo que la tuna les ha aportado durante su trayectoria personal y universitaria. Destacan que los vínculos de amistad creados en estas agrupaciones suelen mantenerse mucho después de finalizar los estudios.
Ese espíritu ha estado presente esta mañana en Socuéllamos, donde las canciones, el baile y la participación de los residentes han sido los protagonistas de una visita que ha dejado momentos especiales tanto para los mayores como para los propios músicos.
La residencia Nuestra Señora del Carmen ha acogido así una jornada en la que la música ha ido más allá de la actuación para convertirse en una experiencia compartida de compañía, cercanía y disfrute.













































