El pregonero de la Feria y Fiestas de Socuéllamos 2026 realizó este sábado un recorrido por sus recuerdos personales y familiares, reivindicó el futuro del medio rural y mostró su devoción por el Santísimo Cristo de la Vega
José Joaquín Gómez Alarcón ha pronunciado en la noche de este sábado el Pregón de la Feria y Fiestas de Socuéllamos 2026, en una intervención de marcado carácter personal en la que los recuerdos familiares, la infancia, las tradiciones de la localidad, el campo, el agua y la devoción por el Santísimo Cristo de la Vega fueron construyendo un relato cargado de referencias a Socuéllamos.

Gómez Alarcón, agricultor y presidente de la Comunidad de Usuarios de Aguas Subterráneas Mancha Occidental II, comenzó agradeciendo a la alcaldesa y a la Corporación Municipal la confianza depositada en él y reconoció la emoción y la responsabilidad que suponía dirigirse a sus vecinos como pregonero.
«Esta noche hablo como un socuellamino más, como un socuellamino orgulloso de sus raíces», expresó al comienzo de una intervención en la que aseguró sentirse afortunado por haber nacido en esta tierra y por las personas que le han acompañado a lo largo de su vida.
Socuéllamos, siempre como punto de regreso
Aunque su actividad personal y profesional le lleva habitualmente fuera de la localidad, el pregonero dejó claro que Socuéllamos continúa siendo su casa y su referencia.
Recordó cómo ejerce de embajador del municipio llevando fuera algunos de sus productos y hablando de sus vinos, quesos, embutidos, conservas, aceite, dulces o productos de la huerta. También destacó el importante peso del sector vitivinícola y el elevado número de bodegas con las que cuenta la localidad.
«Siempre vuelvo a mi pueblo», afirmó antes de recordar que aquí permanecen su gente, la empresa familiar, el campo y buena parte de los recuerdos que han marcado su vida.
Precisamente, una de las ideas centrales del pregón fue que, por encima de cargos o reconocimientos, son las personas las que terminan dando verdadero sentido a una trayectoria vital.
El recuerdo de su abuelo y las fiestas del Casqueral
Uno de los momentos más personales llegó cuando habló de su abuelo Francisco Alarcón Campos, al que definió como probablemente «la mejor persona» que había conocido y recordó por su profunda vinculación con el Santísimo Cristo de la Vega y su Hermandad.
También evocó su participación en el nacimiento de las fiestas del Barrio Casqueral-Estación y aquellas reuniones en las que un grupo de vecinos trabajaba desinteresadamente para sacar adelante unas celebraciones que terminarían convirtiéndose en una de las citas más populares del verano socuellamino.
El pregonero regresó entonces a su infancia: los días calurosos, el ambiente de las fiestas, las verbenas, los pasodobles, los jóvenes correteando por el barrio y aquellos primeros recuerdos festivos.
De su abuelo conservó especialmente un consejo que quiso compartir públicamente: «José, intenta ser una buena persona y llévate bien con todo el mundo».
Una frase que, aseguró, quedó grabada en él y que intenta trasladar también a las siguientes generaciones.
Su abuela Ramona y los veranos del Calvario
Especialmente emotivo fue también el recuerdo dedicado a su abuela paterna, Ramona, una mujer que quedó viuda joven y tuvo que sacar adelante a sus cuatro hijos en tiempos difíciles.
A través de ella, Gómez reconstruyó parte del Socuéllamos de décadas atrás. Habló de los veranos en el Calvario, de la Virgen de Loreto, las noches al fresco, el antiguo cine de verano, las novenas, la pólvora, las procesiones y las tradicionales subastas.
Recordó incluso cómo su abuela relataba que una única bicicleta servía como medio de transporte para toda la familia, una experiencia de vida de la que extrajo otra enseñanza: «con poco se podía ser muy feliz».
Su relación con ella se prolongó durante décadas. Explicó que continuó durmiendo en su casa incluso después de casarse cuando se encontraba en Socuéllamos y recordó que falleció a los 102 años.
«Durante mucho tiempo pensé que era yo quien cuidaba de ella, pero con los años comprendí que también era ella quien cuidaba de mí», relató.
De Luz Casal a las primeras noches de Feria
El pregón dejó también espacio para recuerdos más desenfadados. Gómez rememoró su primer concierto, el de Luz Casal, en el que terminó haciéndose un importante esguince bajando los escalones de la Plaza de Toros.
Llegar a casa con los primeros rayos de sol tenía además sus consecuencias. Allí estaba su abuela esperándolo y preparándole el desayuno antes de dormir, aunque en otras ocasiones la mañana tenía un destino bastante menos agradable después de una noche de Feria: ir directamente a cambiar el riego.
Aquellas experiencias, señaló, fueron también sus primeros contactos con el mundo del regadío y una particular «cura de humildad» que demostraba que después de la fiesta seguían existiendo responsabilidades.
Un pregón dedicado a su familia
Buena parte de la intervención estuvo dedicada a quienes han construido su entorno más cercano.
Habló de su madre, Pilar, siempre pendiente de la familia; de su padre, Joaquín, al que describió como un hombre luchador y exigente que le enseñó la importancia de ser responsable y formal; y de su hermano Antonio, compañero de proyectos, trabajo y dificultades y al que reconoció públicamente una parte importante de los méritos que le habían permitido llegar hasta aquella noche.
También dedicó palabras especialmente afectuosas a su mujer, Sara, que le acompaña desde los 15 años, y a su hija Jimena, a quien anima a mantener siempre su vínculo con Socuéllamos y sentirse una socuellamina más.
Los amigos tuvieron igualmente su espacio, especialmente aquellos ligados a sus años de juventud y a la Feria. Entre los recuerdos más sentidos estuvo el de su amigo Miguel Lucas, del que aseguró acordarse especialmente cuando llegan estas fechas y al que envió «un beso al cielo».
También recordó a personas ya fallecidas que dejaron una huella importante en su vida, entre ellas Vicente Delgado Lara, Marino López y César Delgado.
«Somos hijos de la viña, somos hijos del campo»
Tras el recorrido personal y familiar, el pregón entró en uno de los terrenos que mejor conoce José Joaquín Gómez: la agricultura y el agua.
«Somos hijos de la viña, somos hijos del campo, somos hijos de una tierra que nunca regaló nada y que siempre exigió trabajo y sacrificio», proclamó.
Gómez vinculó estos valores con su decisión de implicarse en la representación de la Comunidad de Usuarios de Aguas Subterráneas Mancha Occidental II y defendió el diálogo, el consenso y la voluntad de servicio como principios desde los que abordar los problemas del sector.
Su experiencia con el regadío de diferentes puntos de España le sirvió para advertir de los grandes retos que afrontan el campo y el medio rural, poniendo especialmente el acento sobre la despoblación.
También defendió que el agua debe actuar como elemento de cohesión y unidad y nunca de enfrentamiento, reclamando solidaridad hacia los territorios que disponen de menos recursos.
Recuerdo para la «España quemada»
El pregonero aprovechó igualmente su intervención para enviar un mensaje de solidaridad ante los incendios forestales.
Mostró su apoyo a la que denominó «España quemada», así como a bomberos, cuerpos de seguridad y todas las personas que trabajan en las labores de extinción.
En este contexto defendió que el medio rural, los cultivos, el regadío y quienes conocen el campo pueden formar parte de la solución frente a este tipo de catástrofes.
El Cristo de la Vega, identidad de Socuéllamos
El tramo final estuvo dedicado al Santísimo Cristo de la Vega, al que Gómez recordó como una devoción transmitida durante generaciones dentro de su propia familia.
Para el pregonero, el patrón forma parte de la historia, la identidad y la memoria colectiva de Socuéllamos y, por ello, las fiestas representan mucho más que unos días de celebración: constituyen un reencuentro con la gente, las raíces, la fe y aquello que une al municipio.
Pidió al Cristo de la Vega que continúe protegiendo a las familias, acompañando a los mayores y guiando a los jóvenes.
Y añadió una petición especialmente vinculada con su trayectoria profesional: que llegue el agua.
Gómez defendió este recurso como imprescindible para mantener el campo, las bodegas, almazaras e industrias agroalimentarias, garantizar el abastecimiento de la población y conservar actividad y habitantes en los pueblos. Al mismo tiempo, apeló a toda la sociedad para realizar un uso responsable de un recurso «cada vez más escaso».
«Donde hay agua hay bienestar, hay actividad, hay población en nuestros pueblos y, sobre todo, hay esperanza», afirmó en uno de los mensajes finales de su intervención.
«Jamás olvidaré este día»
José Joaquín Gómez tampoco escondió su carácter nostálgico. Se definió como una persona convencida de que cualquier tiempo pasado fue mejor y bromeó asegurando que sus amigos lo consideran «un histórico».
Después de cerca de 25 minutos de recuerdos, agradecimientos y reflexiones, el pregonero cerró una de las intervenciones más personales de esta apertura festiva agradeciendo nuevamente la oportunidad de dirigirse a su pueblo.
«Jamás olvidaré este día», aseguró antes de lanzar los vivas con los que puso punto final al pregón: «¡Viva el Santísimo Cristo de la Vega!, ¡Viva Socuéllamos!», añadiendo también un viva a España y deseando a todos los vecinos una feliz Feria y Fiestas 2026.













