El rebaño trashumante de la familia Belenchón llegará este viernes al término municipal de Socuéllamos, dentro de su recorrido anual por tierras manchegas. La expedición, que ya ha pasado por Ruidera, continuará su camino en las próximas horas y está previsto que alcance durante la tarde la zona conocida como Casa Picante, antes de llegar al entorno del Pozo del Agua del Pueblo.
La previsión es que el rebaño continúe su trayecto hasta la zona de Titos, donde haría noche, siguiendo un itinerario que vuelve a poner de actualidad una práctica tradicional ligada al campo, a la ganadería extensiva y al aprovechamiento natural de los pastos.

El paso del rebaño por el término municipal está siendo coordinado por el concejal de Agricultura, Jesús del Socorro, dentro de un recorrido que suele despertar el interés de vecinos y visitantes, al permitir contemplar una imagen cada vez menos habitual: el desplazamiento pausado del ganado acompañado por sus pastores.
Al frente de esta expedición se encuentra Enrique Belenchón, que eligió seguir el ejemplo de su padre y continuar con la vida pastoril. Lo que para muchos parecía un oficio en extinción, para él es una vocación y una forma de vida ligada a la tierra, al ganado y al ciclo natural del pastoreo.
Cada año, Enrique guía su rebaño desde las sierras de Guadalaviar, en Teruel, hasta los pastos de La Carolina, en Jaén, en un recorrido de casi 500 kilómetros que atraviesa caminos históricos, montañas, autovías y pueblos. Una travesía de varias semanas que supone un gran esfuerzo físico, pero también un acto de resistencia cultural para mantener viva la tradición trashumante.
La trashumancia consiste en el traslado estacional del ganado en busca de mejores condiciones para los animales, una costumbre con siglos de historia que ha marcado la vida rural en muchas zonas de España. Además de su importancia ganadera, supone un patrimonio cultural y medioambiental, al mantener vivos caminos, cañadas y veredas.











