Socuéllamos al Día se ha reunido en el entorno del parque de la ermita de Loreto con una parte esencial de la Asociación Folklórico Musical “El Lagar”, un colectivo que, desde hace casi cuatro décadas, trabaja con dedicación para recuperar, preservar y transmitir la cultura popular del municipio.

Entre recuerdos, anécdotas y el sonido imaginado de jotas y rondeñas, sus integrantes hablan de una trayectoria que roza ya los 40 años de historia, consolidándose como uno de los pilares culturales de Socuéllamos. Actualmente, la asociación cuenta con cerca de 40 componentes, con edades que abarcan desde los tres hasta los más de ochenta años, reflejo de una convivencia intergeneracional poco habitual y profundamente enriquecedora.

Uno de los aspectos más destacados en la conversación es el relevo generacional. Tras años en los que la continuidad estuvo en riesgo, la implicación de las nuevas generaciones —muchas de ellas hijos e hijas de los propios miembros— ha devuelto la esperanza al grupo. “Si no hay cantera, no hay futuro”, coinciden, conscientes de que la tradición solo pervive si se transmite.

Pero “El Lagar” es mucho más que un grupo de baile o música. Para sus integrantes, es una familia. Un espacio donde compartir, desconectar y mantener vivo un vínculo que va más allá del escenario. “Más que amigos, somos familia”, aseguran, destacando el ambiente cercano que se respira tanto en ensayos como en actuaciones.

La esencia del grupo radica en su compromiso con la autenticidad. Su labor se centra en la recuperación de piezas tradicionales, muchas de ellas olvidadas durante décadas. Es el caso de la rondeña de Socuéllamos, rescatada recientemente tras años desaparecida, o la jota de la vendimia, en proceso de recuperación. Lejos de crear nuevas composiciones, defienden la importancia de mantener intacto el legado recibido, respetando las letras, los pasos y el origen de cada pieza.

“Somos depositarios de una tradición que, si no fuera por los grupos de folclore, desaparecería”, explican. En un mundo cada vez más globalizado, reivindican el valor de lo propio, de lo que identifica a cada pueblo, de aquello que construye la memoria colectiva.

Sobre el escenario, reconocen que los nervios siguen presentes, incluso tras décadas de experiencia. “El día que no sintamos ese cosquilleo, algo irá mal”, comentan entre sonrisas. Esa emoción inicial se transforma en disfrute, en entrega y en orgullo por representar a su tierra.

El calendario de actuaciones para este año ya comienza a tomar forma. El grupo participará en citas destacadas como el Vegafolk, donde cantarán a la Virgen de Loreto y recorrerán varias cruces, además de otras actuaciones dentro y fuera de la localidad, incluyendo festivales en distintos puntos del país.

Mirando al futuro, el mensaje es claro: hay esperanza. La incorporación de nuevos miembros y el compromiso de las generaciones más jóvenes garantizan la continuidad de un proyecto que es mucho más que folklore. Es identidad, es cultura y es, sobre todo, memoria viva de nuestro pueblo.

Desde Socuéllamos al Día, agradecemos la cercanía y el testimonio de Joaquín Munera, Ángel Perales y a Juan Manuel Medina , quienes han compartido no solo la historia de “El Lagar”, sino también el alma de una tradición que sigue latiendo con fuerza.