La entonces denominada I Fiesta Internacional del Vino de la Mancha reunió durante nueve días vino, agricultura, tradición, religión, deporte y promoción exterior. Veinticinco años después, Manchavino alcanza en 2026 la declaración de Fiesta de Interés Turístico Regional
Socuéllamos empezó a escribir en 2001 una nueva página en la historia de sus tradicionales fiestas de la vendimia. Aquel año se celebró la I Fiesta Internacional del Vino de la Mancha, antecedente directo del actual Manchavino, con un programa que ya mostraba claramente la intención de convertir el vino en uno de los grandes elementos de promoción de la localidad.
La celebración tuvo lugar del 1 al 9 de septiembre de 2001, siempre muy vinculada a Nuestra Señora de Loreto, patrona de Socuéllamos. El propio programa oficial combinaba desde su portada imágenes de viñedos, bodegas, uvas, vino y la Virgen, condensando buena parte de lo que todavía hoy define esta fiesta.

El entonces alcalde, Sebastián García, explicaba en su saludo que el Ayuntamiento llevaba dos años trabajando para dar un nuevo impulso a la tradicional Fiesta de la Vendimia, que ya acumulaba entonces un cuarto de siglo de historia. La apuesta pasaba por aprovechar la capacidad productora y comercializadora de Socuéllamos, el creciente interés por el turismo del vino y las relaciones exteriores para proyectar el municipio más allá de sus fronteras.
Y el programa de aquella primera edición fue realmente amplio.
Cada jornada tenía prácticamente su propia identidad: Día de las Reinas, Día de los Toros, Día de las Bodegas, Día de Finlandia, Día del Agricultor, Día Local del Vino, Día de la Patrona y Día del Catador.
Hubo jornadas de puertas abiertas y degustaciones en bodegas, conferencias agrícolas, concursos de cata, actividades deportivas, exhibiciones, música, folclore y actos religiosos. También se incorporó una clara dimensión internacional, con la presencia de representantes de la Embajada de Finlandia y una jornada específicamente dedicada a este país.
Entre las actividades más llamativas figura una Batalla Juvenil del Vino en la Plaza de Toros. Las bases establecían que el Ayuntamiento, gracias a la colaboración de las bodegas socuellaminas, pondría a disposición de los participantes nada menos que 4.000 litros de vino. También se celebró un concurso de pisada de uva por parejas, en el que ganaba quien consiguiera extraer mayor cantidad de mosto.
El vino llegó también a los bares con degustaciones acompañadas de tapas, mientras que las bodegas abrieron sus instalaciones para acercar al público el proceso de elaboración y sus nuevos productos.
Y junto al vino permanecía la tradición religiosa. La procesión de la Virgen de Loreto, la bendición y ofrenda del primer mosto, la Fuente del Mosto y la tradicional subasta continuaban ocupando un lugar central en la celebración.
Aquella edición tuvo como Reina a Ana Belén López Alcolea, acompañada por las damas M.ª Isabel Flores Lafuente y Miriam Hernán Núñez.
Veinticinco años después, resulta especialmente significativo recuperar aquel programa. Muchas actividades han cambiado y otras han desaparecido, pero la idea central continúa siendo prácticamente la misma: mostrar Socuéllamos a través de su vino, su agricultura, sus bodegas, sus tradiciones y la devoción a la Virgen de Loreto.
En una de las páginas de aquel programa de 2001 podía leerse una expresión que sigue definiendo perfectamente a la localidad:
“Socuéllamos, Patria del Vino”.
En 2026, cuando Manchavino alcanza la consideración de Fiesta de Interés Turístico Regional, mirar aquellas imágenes permite comprobar cuánto ha cambiado la celebración, pero también cuánto conserva de aquella primera apuesta.
Así fue el primer Manchavino: una fiesta nacida para poner el vino de Socuéllamos en el centro y comenzar a enseñarlo al mundo.
Fuente documental y archivo gráfico: www.socuellamoshistorico.es.
Fuente documental y archivo gráfico: www.socuellamoshistorico.es.










