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La final del Mundial entre España y Argentina no solo se juega sobre el césped. También se vive en las casas, en las familias, en las raíces y en los corazones de miles de personas que sienten a los dos países como propios.

Es el caso de Alejandra Mompó Cantero, una socuellamina en Argentina que estos días vive la previa del gran partido con una mezcla de emoción, respeto y sentimientos encontrados. Su historia tiene raíces a ambos lados del Atlántico: su padre era valenciano y su madre es socuellamina, Eloísa Cantero, que hace apenas unos días cumplió 99 años.

Por eso, para Alejandra, esta final no enfrenta simplemente a dos selecciones. En cierto modo, enfrenta dos partes de su propia vida, de su familia y de su identidad.

De mi tierra nativa heredé el orgullo legítimo de llamarme argentina y de España el amor de su arte magnífico. Argentina y española me siento aquí y allá en propia patria. Y es que las dos son una en alma y tradición”, expresa, recurriendo a unos versos de Antonia Mercé para explicar lo que siente.

Su testimonio resume el sentimiento de muchas familias hispanoargentinas que viven estos días con intensidad, pero también con una delicadeza especial. Porque cuando hay raíces a ambos lados del océano, elegir una camiseta no siempre resulta sencillo.

No hay argentino al que no le guste el fútbol. Somos sumamente viscerales”, reconoce Alejandra. Sin embargo, en esta ocasión prefiere vivirlo desde el silencio y el respeto. “Prefiero llamarme al silencio por respeto a mi doble sentimiento en el corazón. No quiero ofender a nadie de mi familia. La posición más difícil es la mía”, confiesa.

En Argentina, la final se vive con la pasión habitual de un país donde el fútbol forma parte de la identidad colectiva. Las calles se llenan de camisetas, banderas y conversaciones en torno al partido. “Aquí se vive intensamente, todos llevan la camiseta, las banderas, la calle es una locura”, relata.

Pero en su caso, la emoción tiene una capa más profunda. España no es solo el rival deportivo de Argentina. España es también la tierra de su padre valenciano, la raíz de su madre socuellamina y la historia familiar que la une a Socuéllamos.

La figura de Eloísa Cantero, socuellamina y madre de Alejandra, que acaba de cumplir 99 años, da todavía más valor a este relato. En ella se concentra una vida entera de memoria, familia y pertenencia. Una generación que conserva el vínculo con Socuéllamos y que, desde la distancia, mantiene viva esa raíz.

Por eso, esta final tiene algo de especial. Para muchos, gane quien gane, habrá alegría y también una pequeña nostalgia. Porque en partidos así no siempre se trata de vencer al otro, sino de reconocerse en él.

La imagen de una madre con España y una hija con Argentina resume bien esa encrucijada afectiva: diferentes camisetas, pero una misma raíz. La final se convierte así en una celebración de la hispanidad, de los lazos familiares y culturales que unen a ambos países más allá del resultado.

Argentina y española me siento aquí y allá en propia patria”, dice Alejandra. Y quizá ahí esté la clave de esta historia: el fútbol separa durante noventa minutos, pero las raíces unen para siempre.

El domingo, cuando ruede el balón, habrá quien grite por España, quien lo haga por Argentina y quien, sencillamente, mire el partido con el corazón dividido. Alejandra de Marco lo vivirá así, desde Argentina, con la emoción de quien ama dos tierras y sabe que, pase lo que pase, una parte de ella siempre ganará.