La primavera ha decidido pisar el acelerador y, a tenor de las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), la próxima semana podría traer consigo temperaturas más propias del inicio del verano que de mediados de abril, con valores que rozarán o incluso alcanzarán los 34 grados en nuestro pueblo.

Aunque hablar de “ola de calor” en estas fechas puede resultar prematuro desde un punto de vista técnico, lo cierto es que el ascenso térmico previsto no pasará desapercibido. Tras unos días de estabilidad y ambiente templado, los termómetros irán escalando posiciones progresivamente hasta situarse en registros inusualmente altos para esta época del año.

De cumplirse estas previsiones, el contraste será notable: de las mañanas frescas típicas de abril se pasará a tardes claramente veraniegas, con máximas cercanas a los 30 grados durante varios días consecutivos y un pico que podría alcanzar los 34 grados a mediados de semana.

Así las cosas, más allá de debates meteorológicos, lo que parece evidente es que el armario también tendrá que adaptarse al cambio. Abrigos, chaquetas y jerséis podrían quedarse en casa antes de tiempo, dando paso a ropa más ligera en pleno abril.

Eso sí, los expertos recuerdan que la primavera es una estación cambiante y que estos episodios de calor pueden ser tan efímeros como intensos. Por ello, no se descarta que, tras este adelanto veraniego, el tiempo vuelva a dar un giro.

Mientras tanto, toca disfrutar —o sufrir, según se mire— de unos días en los que abril parece haber decidido saltarse varias páginas del calendario y acercarnos, aunque sea de forma provisional, al verano.