El proyecto de la planta de biometano promovida por el grupo Azora ha abierto una brecha interna en la Cooperativa Virgen de las Viñas. Según ha informado la plataforma Stop Biometano Tomelloso, más de cien socios han solicitado formalmente a su presidente, Rafael Torres, un cambio de postura radical: que la cooperativa se oponga frontalmente a la instalación de esta planta de residuos.
Un frente común por la salud y el entorno
En una misiva entregada personalmente, los cooperativistas expresan una profunda inquietud por el impacto que la instalación, proyectada a solo cuatro kilómetros de Arenales de San Gregorio, podría tener sobre la calidad de vida de la zona.
Los firmantes advierten que la planta no solo traería consigo olores persistentes, sino que representa una amenaza real de:
- Afecciones respiratorias para la población local.
- Contaminación por nitratos de los suelos y acuíferos.
- Degradación del entorno natural, afectando el futuro de las familias que residen en la comarca.
«Dignidad frente a residuos»
El comunicado pone especial énfasis en la situación de Arenales de San Gregorio. Los socios aseguran que este proyecto podría «acabar con el futuro» de una localidad que lucha contra la despoblación. «Su dignidad no es menor que la de cualquier otro municipio», subrayan en el texto, apelando al sentido de responsabilidad social de la cooperativa.
Aunque los socios reconocen que la gestión de residuos es un reto necesario para la modernización de la entidad, rechazan el modelo propuesto por Azora. Su principal crítica radica en que la planta no solo trataría residuos locales, sino que implicaría la llegada de purines y desperdicios de otros puntos de España, convirtiendo la zona en un centro de recepción de desechos a gran escala.
Llamado a la rectificación
Hasta ahora, la Cooperativa Virgen de las Viñas ha sido vista como un motor de riqueza y asentamiento de población en Ciudad Real. Por ello, los firmantes admiten «no comprender» la postura actual de la directiva y piden que se busquen otras alternativas tecnológicas menos nocivas que cumplan con la normativa ambiental sin hipotecar el bienestar de los vecinos.
Por el momento, la presidencia de la cooperativa no ha emitido una respuesta oficial ante esta petición formal de sus socios, en lo que ya se considera un conflicto clave para el equilibrio entre industria y sostenibilidad en la región.













