Gema Campos y María Pilar Delgado, voluntarias de la Fundación Siempre Adelante, se preparan para regresar tras completar una semana de intensa labor solidaria en Evinayong (Guinea Ecuatorial). Con la emoción a flor de piel, han vivido una jornada de despedidas marcada por el agradecimiento, las lágrimas y la profunda transformación personal.

Ha sido tanto lo que hemos dado, pero muchísimo más y multiplicado por mil lo que hemos recibido”, relatan ambas. Tras días de entrega, asistencia sanitaria y acompañamiento humano, reconocen que su vida ya no será la misma: “En cada rostro hemos visto al mismo Cristo encarnado”.

El cierre de la experiencia ha estado lleno de abrazos, sonrisas y muestras de cariño desde primera hora de la mañana hasta la noche. Las voluntarias han querido agradecer al equipo de la Fundación el acompañamiento, los cuidados y el ambiente de fraternidad que han hecho posible esta misión.

“Nos vamos con el corazón lleno y la certeza de que aquí dejamos parte de nosotras”, han afirmado antes de emprender el viaje de regreso. Su testimonio refleja el impacto humano de este proyecto, que ha unido profesionalidad, fe y solidaridad en uno de los entornos más necesitados.