El 18 de octubre de 1593 marcó un punto de inflexión en la historia de Tomelloso. En esa fecha, el Consejo de Hacienda emitió un decreto mediante el cual ordenaba que la villa de El Tomelloso retornara «a su antigua y primitiva condición de aldea de Socuéllamos».
Esta decisión se produjo apenas cuatro años después de que Tomelloso lograra su independencia en 1589. La pérdida de la autonomía se debió a motivos económicos: la localidad no pudo competir económicamente frente a la oferta de 14.000 ducados que Socuéllamos presentó ante el Consejo de Hacienda, «al no estar a su alcance tan gruesa suma».
De este modo, la villa de Socuéllamos recuperó formalmente el control e jurisdicción sobre el territorio tomellosero.















