La Plataforma STOP Biometano de Socuéllamos ha hecho público un informe de 61 páginas en el que analiza 16 tecnologías y sistemas diferentes para la gestión de residuos orgánicos, desde el compostaje comunitario hasta la digestión anaerobia a pequeña escala. El colectivo plantea un modelo más descentralizado y reclama a las administraciones que estudien diferentes alternativas antes de autorizar grandes instalaciones.
La Plataforma STOP Biometano y Planta de Almacén y Tratamiento de Residuos Médicos Muy Peligrosos de Socuéllamos ha presentado este 1 de noviembre un informe con el que pretende ampliar el debate sobre las diferentes posibilidades existentes para gestionar los residuos orgánicos.

El documento, denominado «Informe técnico-científico: otras formas de gestión de residuos orgánicos. Alternativas a macroplantas de biometano», cuenta con 61 páginas y, según explica la propia Plataforma, ha sido elaborado mediante la revisión de literatura científica y fuentes oficiales consultadas hasta finales de octubre de 2026.
La organización señala que su objetivo es demostrar que existen otras formas de gestionar los residuos orgánicos y ofrecer un documento que pueda servir tanto a otras plataformas como a administraciones y ciudadanos.
Dieciséis alternativas diferentes
Uno de los principales apartados del documento analiza 16 tecnologías o configuraciones para la gestión de los residuos.
Entre ellas se encuentran el compostaje descentralizado y comunitario, vermicompostaje, digestión anaerobia a pequeña escala, pirólisis y gasificación, biochar, fermentación láctica, biosecado, bioconversión mediante insectos, bokashi y diferentes sistemas de compostaje, como los realizados mediante tambor rotatorio, pilas volteadas, túneles cerrados, silos hiperventilados o reactores automáticos.
La Plataforma defiende especialmente las soluciones descentralizadas y considera prioritarios el compostaje, el vermicompostaje y la digestión anaerobia de proximidad bajo determinadas condiciones.
El propio documento matiza, sin embargo, que «no existe una tecnología universalmente óptima» y que la elección debe realizarse teniendo en cuenta cuestiones como el tipo de residuo, la escala territorial y el resultado ambiental global.
El informe reconoce ventajas y limitaciones
El estudio no presenta todas las alternativas analizadas como soluciones exentas de inconvenientes.
Entre otros aspectos, reconoce riesgos relacionados con patógenos, diferencias en la calidad del compost o la necesidad de apoyo institucional en determinados modelos descentralizados. La Plataforma sostiene, no obstante, que estas limitaciones son gestionables y considera menores sus impactos frente a los que atribuye a las macroplantas.
También aborda el debate científico existente entre el compostaje y la digestión anaerobia.
En este punto, el propio informe recoge estudios que atribuyen ventajas ambientales a la digestión anaerobia frente al compostaje en determinados parámetros y otros trabajos y posicionamientos que consideran preferible el compostaje en otros aspectos. Su conclusión es que no existe una única solución válida para todos los casos y que debe estudiarse qué tecnología resulta más adecuada para cada contexto.
Reclaman que se estudien las alternativas
La Plataforma dirige una parte de su mensaje directamente a las administraciones públicas, a las que pide que evalúen modelos descentralizados antes de autorizar macroinstalaciones y reclama transparencia en los datos relacionados con las emisiones.
El informe propone además un procedimiento para comparar diferentes escenarios mediante criterios homogéneos y defiende que las decisiones sean transparentes y cuenten con participación pública.
El documento dedica también un apartado a las emisiones de metano y recoge diferentes estudios sobre las fugas que pueden producirse en instalaciones de biogás. La Plataforma utiliza estos trabajos para advertir de la importancia del almacenamiento hermético del digestato y de los sistemas de detección y reparación de fugas.
La legislación contempla diferentes tratamientos
El informe analiza igualmente la legislación vigente sobre residuos. En este apartado introduce una precisión relevante: reconoce que no es jurídicamente correcto considerar que toda digestión anaerobia se encuentra siempre en el mismo nivel de valorización energética, ya que su clasificación depende de la operación concreta y del tratamiento realizado.
El documento recuerda que la Ley 7/2022 contempla para los biorresiduos medidas como el compostaje doméstico y comunitario y la recogida separada y tratamiento en instalaciones específicas, mencionando tanto el compostaje como la digestión anaerobia.
Asimismo, señala que, a fecha de 1 de noviembre de 2026, continúa en tramitación en Castilla-La Mancha un proyecto de decreto relacionado con la gestión de residuos orgánicos mediante su transformación en biometano, por lo que advierte de que todavía no puede considerarse normativa vigente.
Un documento pensado también para otras plataformas
STOP Biometano Socuéllamos explica que el informe pretende convertirse en un documento de referencia para colectivos similares de otros puntos de España.
Está planteado como material de consulta, herramienta de formación y documento para elaborar propuestas, alegaciones o comunicados y trasladar información a las administraciones públicas.
La Plataforma sostiene que su posición no consiste en negar la necesidad de gestionar los residuos. El propio documento reconoce expresamente que los residuos orgánicos generados por la ganadería, agricultura, industria agroalimentaria y municipios necesitan una solución y plantea que el debate debe centrarse en cómo y dónde se realiza su tratamiento.
Con este informe, el colectivo socuellamino busca aportar argumentos y alternativas al debate abierto en torno a las plantas de biometano, defendiendo un modelo basado principalmente en instalaciones de menor escala y próximas al lugar donde se generan los residuos.












