Socuéllamos volvió a vivir anoche una de las escenas más sobrecogedoras de su Semana Santa con la salida procesional conjunta de Nuestra Señora de la Piedad, Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Esperanza, que partió desde la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción ante una plaza repleta de público y un ambiente de máxima expectación.
Minutos después de que regresara la procesión de la Preciosísima Sangre de Cristo, los alrededores del templo volvieron a llenarse de fieles y curiosos para presenciar el inicio de una nueva estación de penitencia. Fue la Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad la encargada de abrir la procesión, y lo hizo con gran solemnidad: a golpe de tambor, se abrieron las puertas de la iglesia, marcando el comienzo del recorrido
Una multitud de personas se congregaron en los alrededores del templo, esperando con fervor uno de los momentos más esperados de la jornada. La salida de los tres pasos fue un ejemplo de coordinación, respeto y belleza, destacando especialmente el espectacular trabajo de los costaleros de Jesús Nazareno, que sacaron la imagen de rodillas, en un alarde técnico y simbólico que emocionó al público presente.
El cortejo recorrió las calles Don Pedro Bustos, Don Quijote, Del Rosario, Plaza de la Constitución, Fernando de Mena y Pozo Viejo, siguiendo un itinerario común hasta el cruce con la calle Antonio de Mendoza. Desde ese punto, Jesús Nazareno continuó por Pozo Viejo y Don Pedro Bustos hasta la parroquia, mientras que la Virgen de la Esperanza tomó la calle Antonio de Mendoza para incorporarse al templo por otro acceso.
Una noche solemne y llena de sentimiento en la que el silencio solo fue roto por el sonido de los tambores y la música del Grupo de Viento «Maestro Moragues»






































































































