La lluvia no impidió la concentración y la lectura del manifiesto en un evento marcado por la reivindicación.

Socuéllamos ha conmemorado esta tarde el Día Internacional de las Mujeres con una concentración y la lectura del manifiesto en la Plaza de la Constitución, a pesar de las adversas condiciones meteorológicas. El evento ha estado organizado por la Concejalía de Bienestar Social e Igualdad, en colaboración con asociaciones locales.

El acto comenzó con la exposición de una pancarta conmemorativa, seguida de la lectura del Manifiesto por parte de diversas autoridades y representantes del movimiento feminista local.

Posteriormente, autoridades y asociaciones han atendido a Socuéllamos Al Día. La concejal de Bienestar Social e Igualdad, Azucena López, destacó la importancia de esta jornada y el esfuerzo de las mujeres en la lucha por la igualdad:

«Estamos aquí celebrando el 8 de marzo, aunque nos acompaña una tarde difícil. Sin embargo, seguimos reivindicando la ‘M’ de mujer, de madre, de maravillosas y misteriosas. Queremos dar voz y visibilidad a las mujeres y, sobre todo, justicia e igualdad para todas, sin distinción.»

Por su parte, la alcaldesa de Socuéllamos, Conchi Arenas, reafirmó el compromiso del Ayuntamiento con la igualdad de género:

«A pesar del mal tiempo, estamos aquí para visibilizar el Día de la Mujer. Todos los días son importantes para reivindicar la igualdad, pero hoy es su día y por eso lo hacemos con la lectura de este manifiesto, con la participación de las asociaciones locales. Es una pena la lluvia, pero seguimos adelante con nuestras actividades.»

La portavoz del PSOE en Socuéllamos, Elena García Zalve, también se pronunció sobre la importancia de la lucha feminista y la necesidad de seguir avanzando en derechos:

«A pesar de los avances logrados, aún queda mucho por recorrer. Nos enfrentamos a discursos que intentan retroceder en la lucha por la igualdad, pero seguimos adelante porque no daremos ni un paso atrás. La igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres sigue siendo nuestro objetivo.»

Desde la Asociación Feminista Milenrama, sus representantes hicieron un llamado a la unidad y la perseverancia:

«Cada paso que damos hacia adelante puede verse contrarrestado con intentos de retroceso. Es importante seguir luchando y no rendirse. En este sentido, hemos organizado una charla con una abogada especialista para hablar sobre los derechos laborales de las mujeres el próximo 14 de marzo.»

Asimismo, la Asociación de Mujeres Gea insistió en la importancia de la educación en igualdad desde la infancia:

«Hemos avanzado mucho, pero queda camino por recorrer. La base de la igualdad está en la educación de nuestros hijos e hijas. Ojalá llegue el día en que no sea necesario reivindicar estos derechos porque ya se habrán conseguido.»

A pesar de la lluvia y el frío, el acto reflejó el compromiso de Socuéllamos con la lucha por la igualdad, dejando claro que la reivindicación del Día Internacional de las Mujeres sigue siendo más necesaria que nunca.

Manifiesto 8 de marzo 2025

Construyendo Igualdad – Día Internacional de las Mujeres
Hace 30 años, en 1995, se celebraba la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, un foro que congregó a más de 30.000 activistas de la sociedad civil de todo el planeta y a 17.000 delegadas y delegados clamando por un mundo más igual, más justo y más pacífico para las mujeres.

De ahí emanó un compromiso, la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, suscrito por 189 gobiernos, cuyo fin último consiste en garantizar que los derechos de las mujeres sean considerados derechos humanos y lograr que mujeres y niñas de todo el mundo cuenten con las mismas oportunidades, el mismo poder de decisión y las mismas opciones de vida en libertad que sus compañeros varones. Tres décadas después podemos afirmar que los logros alcanzados han sido numerosos.

Ejemplo de ello es que hemos pasado de contar con doce países, a nivel mundial, que tenían legislación específica para proteger jurídicamente a las mujeres y niñas de la violencia y la desigualdad a disponer de más de 1.500 leyes en 193 países; entre ellas, la Ley Orgánica para la igualdad efectiva de mujeres y hombres o la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género en nuestro país o la Ley de igualdad entre mujeres y hombres de Castilla-La Mancha y la Ley para una Sociedad Libre de Violencia de Género en Castilla-La Mancha, nuestra región.

Toda esta normativa nos ha permitido y nos permite, hoy en día, conseguir que la igualdad de género sea una realidad más palpable, más tangible. Gracias a ellas hemos podido aumentar las tasas de empleo de las mujeres y, en consecuencia, reducir el paro femenino, la pobreza y la dependencia económica de las mujeres; hemos articulado mecanismos para proteger y cuidar a las mujeres víctimas de todo tipo de violencia de género, sus hijas e hijos y formar y capacitar a las personas encargadas de su atención y seguridad; también nos han permitido impulsar a las mujeres a puestos de liderazgo y de dirección en instituciones, entidades y empresas o nos han ayudado a ir derribando estereotipos, roles de género e ideas que durante décadas han mermado la capacidad, el talento y el genio creador de las mujeres.

Todas estas conquistas, sin embargo, no hubiesen sido posibles sin el aliento y la lucha perseverante de todo el movimiento feminista y de todas las organizaciones de mujeres que, tras ese acuerdo en Beijing, vieron reforzado su poder colectivo.

Treinta años después, es innegable que la conquista y el avance de los derechos de las mujeres son una realidad. Sin embargo, también es cierto que la desigualdad de las mujeres, y la violencia y la discriminación que, a día de hoy, todavía sufrimos, impiden el progreso hacia sociedades más pacíficas y mejores.

Las mujeres continuamos soportando mayores tasas de pobreza, salarios y pensiones inferiores a las de los hombres y tasas superiores de parcialidad y temporalidad en nuestros trabajos, lo que desemboca en una mayor pobreza económica; seguimos sufriendo todo tipo de violencia de género y violencia sexual que limita nuestra libertad y nuestro derecho a una vida digna; y enfrentamos grandes obstáculos, visibles e invisibles, para acceder y consolidarnos en puestos de dirección y liderazgo.

Ámbitos punteros y necesarios como la ciencia y la tecnología cobran una importancia crucial para construir un presente y un futuro mejor para todas las personas, sin embargo, también ahí, las mujeres seguimos siendo una minoría, una de cada tres personas investigadoras en el mundo es mujer.

Por tanto, para que el avance y el progreso global sea justo, igualitario y sostenible no puede llevarse a cabo sin la mitad de la población, las mujeres, sus voces, sus experiencias y sus conocimientos.