La Plaza de la Constitución de Socuéllamos acogió en la tarde de este sábado una concentración ciudadana en defensa de la paz y contra la guerra en Oriente Medio, con especial atención a la situación en Gaza.
Decenas de vecinos se dieron cita en el corazón de la localidad bajo el lema “Hay que parar la guerra en Oriente Medio. No olvidar Gaza”, en un acto marcado por el carácter reivindicativo y el llamamiento a una solución pacífica de los conflictos.
Durante la concentración se procedió a la lectura del “Manifiesto por la paz, fin de todas las guerras y defensa de la vida”, en el que se apeló a la conciencia colectiva y al compromiso con los derechos humanos. El texto subrayó que “ninguna guerra es solución, ningún bombardeo trae justicia y ninguna vida humana es prescindible”, insistiendo en la necesidad de apostar por el diálogo y la diplomacia frente a la violencia.
El manifiesto también puso el foco en la responsabilidad de la sociedad, destacando que “la paz empieza en nuestros barrios, en nuestras plazas y en cómo nos posicionamos ante la injusticia”, al tiempo que denunció las vulneraciones de derechos en distintos puntos del mundo y reclamó el respeto al derecho internacional.
Entre las principales reivindicaciones, los participantes exigieron el cese inmediato de la violencia, el fin del comercio de armas y una paz justa y duradera, reiterando que “todas las vidas importan”.
El acto concluyó con un mensaje de agradecimiento a los asistentes y con un llamamiento claro: “no somos indiferentes, estamos del lado de la vida”, en una movilización que volvió a convertir la plaza en un espacio de reflexión y compromiso colectivo.
MANIFIESTO ÍNTEGRO:
MANIFIESTO POR LA PAZ, FIN DE TODAS LAS GUERRAS Y DEFENSA DE LA VIDA
Vecinos, vecinas, amigas y amigos: hoy nos reunimos en la Plaza de la Constitución, corazón de nuestro pueblo, no por costumbre sino por conciencia. Nos convoca el dolor ajeno que sentimos como propio y la indignación ante un mundo que parece olvidar el valor de la vida humana. Frente a la creciente deriva belicista, elegimos la vida y elegimos la paz, pensando en nuestras hijas e hijos y en el mundo que heredarán.
La paz no se construye solo en los grandes foros internacionales; empieza aquí, en nuestros barrios, en nuestras plazas y ayuntamientos, en cómo convivimos, cómo cuidamos y cómo respondemos ante la injusticia.
Reafirmamos nuestro compromiso con los derechos humanos, el derecho internacional y la dignidad de todas las personas. Creemos en un mundo donde la vida esté por encima de cualquier interés. Hoy alzamos la voz ante la violencia, el sufrimiento y el dolor. Ninguna guerra es solución, ningún bombardeo trae justicia y ninguna vida humana es prescindible.
Nos preocupa un mundo donde crecen los conflictos, aumenta el miedo y la destrucción se vuelve habitual. Denunciamos todas las vulneraciones de derechos, vengan de donde vengan. Defendemos a los pueblos y a las personas, no a los intereses que hacen daño. Apostamos por el diálogo, la diplomacia y el respeto, nunca por la violencia. No podemos normalizar el horror ni acostumbrarnos a él.
Tampoco olvidamos a los pueblos que sufren en silencio, las crisis olvidadas y las vidas invisibles. Recordamos la situación de Cuba, donde un pueblo es asfixiado por políticas que vulneran su soberanía. Solo el respeto a la legalidad y a los tratados internacionales puede garantizar la concordia. Quien rompe estas reglas para alimentar la guerra atenta contra todos. Todas las vidas importan.
Los derechos humanos son la base de la convivencia. Cuando se destruyen comunidades, se ignoran las leyes o se ataca a la población civil, perdemos todos. Rechazamos la idea de que la guerra sea inevitable: es una decisión, y puede evitarse. La paz es justicia, respeto y equilibrio.
Estamos aquí porque creemos que la paz es posible. Queremos un mundo sin miedo, donde la diferencia no genere violencia. Desde Socuéllamos afirmamos que la tierra da frutos cuando se cuida, no cuando se destruye.
Por eso exigimos el cese de la violencia, el respeto al derecho internacional, el fin del comercio de armas, una paz justa y duradera y el fin de todas las guerras. Queremos que este grito llegue lejos, que se escuche claro: no somos indiferentes, estamos del lado de la vida.
¡Por la paz y la dignidad! ¡No a la guerra!
Agradecemos a todas las personas que hoy se han concentrado y a quienes han venido de otros lugares. Su presencia demuestra que no estamos solos, que somos muchos quienes creemos en un mundo sin guerras y que juntos podemos alzar la voz por la vida, la dignidad y los derechos humanos.



















