La helada registrada durante la pasada noche en Socuéllamos ha generado inquietud entre los agricultores, especialmente en el sector vitivinícola, en un momento clave del ciclo de la vid.
Las bajas temperaturas, poco habituales a finales de marzo, han coincidido con el inicio de la brotación, una fase especialmente sensible. En estos días, la viña comienza a activarse tras el invierno, con los primeros movimientos de savia y el desarrollo de las yemas, lo que la hace especialmente vulnerable al frío.
Los agricultores advierten que podrían haberse producido daños en algunas parcelas, aunque será en los próximos días cuando se pueda conocer el alcance real. Los brotes más tempranos son los más expuestos a este tipo de episodios.
Este tipo de fenómenos, cada vez más imprevisibles, suponen un riesgo añadido para el campo, especialmente en cultivos como la vid, donde el calendario natural no siempre coincide con las condiciones meteorológicas.
Por ahora, la preocupación es evidente en el sector, que permanece atento a la evolución de las plantas para comprobar si la helada tendrá consecuencias en la próxima cosecha.














