Hay imágenes que anuncian la llegada del otoño en Socuéllamos casi mejor que el calendario. Una de ellas es ver de nuevo a Pedro Carrizo e Inmaculada Sánchez preparando castañas asadas en el bulevar. La familia Carrizo Sánchez ha regresado un año más a su tradicional puesto y, con ellos, vuelve uno de esos sabores inseparables de esta época del año.
El olor a castañas recién asadas vuelve a recorrer estos días una parte del bulevar de Socuéllamos. No hace falta mirar el calendario para saber que el otoño ha llegado definitivamente a la localidad.

Como ocurre cada año por estas fechas, Pedro Carrizo e Inmaculada Sánchez han vuelto a ponerse al frente de su puesto para mantener una tradición que, con el paso de los años, se ha convertido en una estampa habitual de Socuéllamos.
Porque hablar de castañas en estas fechas es hablar también de la familia Carrizo Sánchez.
El pequeño ritual se repite: el fuego encendido, las castañas tostándose, el cucurucho caliente entre las manos y ese característico aroma que se percibe antes incluso de llegar al puesto.
Hay costumbres que terminan formando parte de la vida cotidiana de un pueblo. Para muchos socuellaminos, encontrarse de nuevo con Pedro e Inmaculada supone precisamente eso: el comienzo de la temporada de castañas.
Ni grandes campañas ni complicadas presentaciones. Su mejor reclamo lleva años siendo el mismo: el producto recién hecho y el boca a boca de quienes vuelven temporada tras temporada.
Y es que pocas cosas combinan mejor con las tardes cada vez más frescas que un cucurucho de castañas calientes.
Podremos discutir si son o no las mejores castañas de España, pero en Socuéllamos hay algo que parece mucho más difícil de discutir: el otoño ya no sería exactamente igual sin las castañas de Pedro Carrizo e Inmaculada Sánchez en el bulevar.
Un año más, ya están aquí.












