Compromiso con la protección de datos personales

Volver al Home
Visita Avatel
Visita Avatel
Visita la web de Socéllamos Turismo
Visita la web de Socuéllamos Turismo, patria del vino

(Crudo cuento cruento para poder contar cuantitativamente en unas elecciones cómicas y crueles y así conseguir cruzar antes del crepúsculo el claro del bosque)

Sí, esta noche, a las 24 horas en punto, se acaba el plazo para inscribir coaliciones para las elecciones generales del 29-N.

A esa hora veremos si Cenicienta y sus partidos enanitos nos alegran la vida a millones de personas comunes de este reino que les miramos para luchar por la justicia desde el Frente Amplio; o se acaba la magia del cuento y la madrastra, junto a los reyes de la injuria y la injusticia, imponen sus leyes y nos tratan como a súbditos; especialmente en los temas fundamentales como la vivienda, la educación, la sanidad, las pensiones públicas, el salario mínimo, la igualdad de las personas independientemente de su género, edad, procedencia, creencias, etc.; la ayuda a la dependencia y tantos otros temas.

¡Es el momento! El único en mucho tiempo. Ahora no hay diferencias significativas en los programas como para no poder consensuar uno común que contenga todo lo que os une (todo lo que nos une) a todos los enanitos de este reino. La mina donde queréis trabajar (donde queremos vivir), se debe convertir en una explotación más ecológica, más variada, más funcional y, sobre todo, más justa para la gran mayoría de la sociedad que habitamos este bosque del rey, cada vez más tenebroso y lo hagamos nuestro y más habitable.

Tampoco está justificada la desunión por la demanda de vuestros respectivos electorados, pues todas las encuestas dicen bien claro que la unidad de la izquierda (y ¡ojo!, junto a un gran compromiso ciudadano en su responsabilidad para ir y votar), son la única posibilidad de que la ilusión por convertir este país en una sociedad progresista y generosa que trabaje buscando el bien común se convierta en realidad. ¡Ese deseo es un clamor social!

Quizá algunas personas que nos han sermoneado constantemente desde posiciones muy progresistas y nos han marcado un supuesto camino ético, ahora (a punto de que la ilusión del cuento dure solo hasta la media noche), prefieran asegurarse un pequeño trabajo en su diminuta mina antes que quedarse sin un puesto importante en el gran proyecto colectivo del Frente Amplio.

Pero eso distanciaría muy poco a estas personas de los deseos de control de la madrastra y de sus soldados lacayos que, por no matarnos, nos abandonan a nuestra suerte (o desgracia), en medio del oscuro e impenetrable bosque. Ellas también quieren mandar y controlar que todo se mueva según sus intereses: eso no es ser generosamente de izquierdas, sino estratégicamente de izquierdas.

Y nosotros, el electorado interesado, a solo unas horas de que suene el reloj y sin ni siquiera haber podido asistir al baile porque no teníamos ni carroza ni siquiera calabaza; todavía esperamos que el milagro del relato se produzca y que se haga realidad el cambio de guion del cuento y la obra real sea como la deseamos y dure, al menos, toda la próxima legislatura para ver sus resultados.

Los cuentos clásicos siempre tienen una moraleja y la de éste es:

“Enanitos de la izquierda, si no hay papeleta única, tampoco habrá sillones desde donde defender vuestras muchas ideas compartidas y menos aún, las diferenciadoras que tanto os atan a la lucha individual cada vez que llegan unas elecciones”.

¡GRACIAS POR ACEPTAR PERDER ALGO PROPIO PARA PODER GANAR MUCHO COLECTIVO!

David Gento Alcolea