En la primavera de 1933, varios diarios nacionales se hicieron eco de un crimen estremecedor ocurrido en el entorno de Socuéllamos, un suceso que sacudió a la comarca y que hoy forma parte de la historia negra del municipio, tal y como recogen distintas cabeceras de la prensa de la época.

Los hechos se refieren al asesinato de una niña de cinco años, llamada Luisa, ocurrido en una vivienda vinculada a Claudio Fernández Chocano, natural del Campo de Criptana y residente en Socuéllamos desde hacía aproximadamente dos años, según recogen las crónicas.

Un crimen narrado por la prensa nacional

El diario Luz, en su edición del 14 de abril de 1933 (página 7), informa del ingreso en prisión de Claudio Fernández Chocano y de su esposa, acusados de haber causado la muerte a la menor. El rotativo detalla que la niña habría fallecido de muerte violenta, produciéndose el suceso en el término de Socuéllamos.

Días después, Heraldo de Madrid amplía la información con un relato más detallado y estremecedor: la menor habría sido estrangulada, y tanto el acusado como su mujer intentaron ocultar el cadáver, siendo finalmente otro de los hijos quien alertó al vecindario de lo ocurrido.

Las crónicas coinciden en subrayar la fuerte reacción del pueblo. Según el Heraldo de Madrid y Altavoz, se produjo una gran manifestación de vecinos, en la que participaron numerosas mujeres, que se concentraron en la plaza exigiendo justicia inmediata y reclamando la entrega del presunto asesino.

Ante la actitud violenta del vecindario, las fuerzas de seguridad se vieron obligadas a aplazar el traslado del detenido, que finalmente se realizó a última hora de la tarde, siendo conducido a Alcázar de San Juan, donde ingresó en prisión junto a su esposa.

El diario El Liberal recoge, además, una comunicación oficial del alcalde de Socuéllamos, en la que se confirma que el autor del infanticidio era residente en la localidad, natural del Campo de Criptana, y que llevaba dos años establecido en el municipio en el momento de los hechos.

El suceso, ampliamente difundido por la prensa nacional en su momento, desapareció con los años, como tantos otros episodios trágicos de la España de la Segunda República. Hoy, casi un siglo después, estos recortes permiten reconstruir un capítulo oscuro de la historia local, no desde el morbo, sino desde el análisis histórico y periodístico, como reflejo de una sociedad marcada por la dureza de la época y por una justicia aún en proceso de modernización.


Fuentes hemerográficas (1933)

  • Luz, 14 de abril de 1933, pág. 7
  • Heraldo de Madrid, abril de 1933
  • Altavoz, abril de 1933
  • El Liberal, abril de 1933