Durante la concentración celebrada ayer en Socuéllamos contra la implantación de plantas de biometano y de residuos médicos se leyó un manifiesto ciudadano que expresó el rechazo de los asistentes a estos proyectos industriales. A continuación, se reproduce el texto íntegro del manifiesto leído en la Plaza de la Constitución:
Vecinas, vecinos, amigos y amigas de Socuéllamos y de nuestros pueblos hermanos:
Nuestros amigos de “STOP biometano” de Campo de Criptana, Torralba y Carrión de Calatrava, nos acompañan y les agradecemos su apoyo y ayuda para dar comienzo a nuestra lucha. Igualmente, gracias a Mota del Cuervo, también nos acompañan gentes de Las Mesas, Tomelloso, Villarrobledo, Pedro Muñoz y otros pueblos. Gracias a todos.
Hoy nos hemos reunido aquí porque amamos nuestra tierra, porque sentimos que algo nos amenaza y porque creemos que aún estamos a tiempo de evitar un gravísimo error que puede marcar de forma muy negativa nuestro futuro para siempre.
Nos referimos a las dos plantas de biometano que quieren instalar a las puertas de nuestro pueblo, a menos de 2,5 kilómetros del casco urbano. Nos referimos también a la planta de residuos médicos peligrosos y muy peligrosos que ya tiene licencia para operar en el polígono industrial El Llano, sin información suficiente, sin garantías plenas y con un riesgo inaceptable para nuestra seguridad y nuestra salud.
No estamos aquí porque no queramos progreso. Estamos aquí porque esto que nos quieren traer no lo es: ellos perciben nuestro espacio vital como un basurero y lo tratan como si estuvieran en un vertedero. El progreso social y económico no puede venir acompañado de contaminación, de malos olores, de riesgos sanitarios o de desprecio por la voluntad popular; sino de cuidado por la vida, la salud, el medio, nuestros cultivos y nuestra forma tradicional de vivir.
“¡Con estas plantas nuestro vino se queda sin destino!”
Ellos dicen que las plantas de biometano son «sostenibles»; pero nosotros sabemos que en realidad solo son una continuación necesaria para poder seguir explotando los recursos de forma exagerada e insostenible. Las macro granjas y otras formas de producción necesitan macro plantas de biometano para dar salida disfrazada de verde a las miles de toneladas de residuos que producen diariamente y que envenenarán nuestros campos si les dejamos que los depositen en ellos bajo la apariencia de fertilizantes.
Quien quiera ver el efecto de los purines (que son los orines de cerdo mezclados con sus heces) sobre la tierra, tiene un claro ejemplo en el camino de Villarrobledo, al final de la calle del mismo nombre. Allí podrá observar como el suelo, antes fértil de huerta, ahora sigue quemado, después de haber arrojado en él durante años los desechos de una pequeña granja.
Lo cierto es que estas plantas, en otros lugares, han generado enormes molestias tales como olores constantes, escapes de metano (un gas 84 veces más contaminante que el CO₂), o los digestatos (así llaman a esos residuos que vomitan las macroplantas, que se vierten sobre el campo sin control y que, sin estar listos para ser considerados residuos inocuos, pretenden que sirvan como abono “gratuito”).
Lo cierto es que necesitan que los agricultores se los retiren para que no formen montañas que bloquearían sus plantas industriales.
Hablamos de camiones y más camiones circulando cada día con purines, lodos, restos de mataderos y residuos que no son de Socuéllamos. ¿Por qué deben venir aquí? ¿Por qué deben nuestros campos recibir lo que otros rechazan? ¿Por qué debemos arriesgarnos a contaminar, aún más, el acuífero 23, ya bastante saturado de nitratos?
Estudios del CSIC y de otras organizaciones científicas alertan sobre los residuos de las plantas de biometano mal tratados: metales pesados, patógenos, bacterias resistentes. ¡Nuestros viñedos, nuestros pistachos, nuestros olivos y cereales no merecen esta amenaza!
¡No podemos permitir que nuestro ambiente se torne irrespirable!
¡No podemos aceptar que nuestros vinos se degraden!
Algunos miembros de esta plataforma ya hemos tenido comentarios recientes en La Rioja sobre la pérdida de valor de nuestros mostos si se producen en el entorno de influencia de plantas que contaminan con sus olores.
“¡No es energía, es una porquería!”
Pero, por si esto no fuera suficiente, tenemos otra amenaza latente y silenciosa: la planta de residuos médicos peligrosos y muy peligrosos.
Allí se recibirán residuos sanitarios infecciosos, quirúrgicos, farmacéuticos y citotóxicos. ¿Dónde está el estudio epidemiológico previo? ¿Dónde está el plan de emergencias para el pueblo? ¿Qué ocurre si hay un escape o un incendio? ¿Quién responderá si hay un fallo en el sistema productivo? ¿Qué pasará si sufrimos un episodio atmosférico que inunde la planta o le cause daños graves?
El sistema tecnológico que usan, el sistema MIMO, no tiene homologación estatal ni europea como método de tratamiento de residuos de este tipo. No es aceptable que se implante sin evaluación independiente, sin transparencia y sin participación ciudadana.
Es la primera planta en España y no hay pruebas tangibles de cómo será su funcionamiento. No queremos ser conejillos de Indias ni poner en riesgo la seguridad de trabajadores y empresas del polígono industrial.
¿Qué pasaría en caso de un escape con riesgo de gran infección o cuarentena?
Nuestros negocios, nuestras escuelas, nuestras calles están a poca distancia de instalaciones que generan riesgo. ¿Vamos a mirar hacia otro lado?
“¡Las plantas que contaminan, nuestra salud arruinan!”
Esto no va solo de defender Socuéllamos. Va de defender un modelo de vida rural, limpio, productivo y digno. Va de decir sí a la economía local, al turismo enológico, a la agricultura sostenible y al empleo real.
Va de decir no a convertir nuestros pueblos en las cloacas verdes del negocio sucio de otros.
No a palabras vacías como “el bien del pueblo”. El bien del pueblo no puede ir contra sus vecinos. Tenemos derecho a decidir cómo vivir, sin imposiciones externas.
No somos ingenuos. Sabemos que hay fuerzas que quieren nuestro silencio. Pero este pueblo tiene memoria, tiene voz, tiene raíces.
Y cuando un pueblo defiende lo que ama, no hay macroplanta que lo detenga.
“¡Queremos oler a vino, no a mierda de gorrino!”
En nombre de Socuéllamos, gracias. Gracias por estar aquí. Gracias por luchar sin miedo.
No queremos regalos envenenados, ni promesas que ocultan basura, destrucción de lo natural y vidas irrespirables.
Queremos que nuestros hijos respiren aire limpio. Queremos tierras fértiles. Queremos un futuro sin miedo.
Queremos ventanas abiertas con aire fresco. Queremos tomar el fresco sin temor. Queremos vivir como siempre.
Exigimos a nuestras autoridades autonómicas y locales que nos defiendan y no nos pongan en peligro con su silencio cómplice.
¿Por qué son tan permisivos con negociantes depredadores que arruinan y no aportan nada al bienestar común?
Porque nuestros abuelos labraron estos campos. Porque nuestras madres sembraron vida. Porque nosotros queremos seguir aquí, sin humo, sin mentiras…
No vamos a rendirnos. No vamos a callarnos. Hoy Socuéllamos despierta. Y no está solo.
Hoy no termina nada. Hoy empieza todo.
¡STOP BIOMETANO!
¡STOP RESIDUOS PELIGROSOS!
“¡SOCUÉLLAMOS NO SE VENDE, SOCUÉLLAMOS SE DEFIENDE!”
Gracias. Siempre. Porque esta lucha será historia. Y la escribimos juntos.












