El río Záncara ha llegado esta pasada madrugada al paraje de Titos, uno de los entornos naturales y más emblemáticos del término municipal de Socuéllamos, donde tradicionalmente se celebra la romería. Se trata de una estampa que no se producía desde hace más de quince años, lo que ha despertado una notable expectación entre los vecinos.
La llegada del agua se ha producido antes de lo inicialmente previsto, lo que confirma que el caudal desciende con mayor fuerza y volumen de lo esperado. En la jornada de ayer, el avance del Záncara alcanzaba el puente de la Raya, situado varios kilómetros aguas arriba, con un discurrir lento. Sin embargo, al llegar al puente del Batán, en la carretera que une Socuéllamos con El Provencio, el ritmo del agua se incrementó de forma evidente.
Durante el día de ayer, se registraron desbordamientos en el término municipal de Las Pedroñeras, incluso antes de alcanzar el monte Jareño, mientras que en El Provencio se emitió una alerta preventiva ante la posibilidad de inundaciones, dado que el cauce del río discurre muy próximo al casco urbano. Estos hechos hacen pensar que el Záncara transporta un caudal superior al previsto inicialmente, lo que podría traducirse en una mayor presencia de agua en el término municipal de Socuéllamos.
En estos momentos, el río continúa su recorrido camino de la Casa de la Torre, otro enclave destacado del municipio, avanzando posteriormente hacia el puente romano de San Miguel y el término municipal de Pedro Muñoz, cerrando así su paso por el territorio socuellamino.
A lo largo de la mañana, numerosos vecinos se han desplazado hasta Titos para contemplar el regreso del agua al paraje, a pesar del fuerte viento y de las bajas temperaturas registradas. Una imagen poco habitual que devuelve al Záncara un protagonismo perdido y que permanecerá en la memoria colectiva de Socuéllamos durante mucho tiempo.





























