La imagen que hoy recuperamos, enviada por Santiago Cuevas al perfil de Facebook «Fotos Antiguas de Socuéllamos, es un pedazo de historia de Socuéllamos. En ella aparece su abuelo, Lorenzo Cuevas Fernández, conocido como El Perrero, a la derecha de la escena, con el cigarro en los labios y la serenidad de quien conoce el oficio y el esfuerzo.

La instantánea fue captada por los hermanos RealesManuel, Pedro y Antonio—,cronistas gráficos de la villa, autores de un valioso legado fotográfico que documentó la vida cotidiana, los oficios y las tradiciones desde mediados del siglo XX. Según ha precisado Antonio Reales Parra, la escena fue tomada en 1953, en la clínica veterinaria de don Constantino Valbuena, donde los hermanos Quílez herraban a las caballerías.

En primer plano, se puede ver a Aurelio Quílez, sujetando la cabeza del animal, y a su hermano José Antonio, manejando la pata con precisión y destreza. El ambiente es el de un día de trabajo, de colaboración entre vecinos, entre ellas también la de Jesús «el Tarta» con el brazo en alto de una Socuéllamos agrícola y ganadera que aún se movía al ritmo del esfuerzo común.

La obra de los hermanos Reales va mucho más allá de la técnica: es un retrato humano y emocional de un pueblo entero. Sus fotografías, muchas de ellas rescatadas del olvido gracias a coleccionistas y familiares, son documentos de un valor incalculable que narran cómo era la vida antes de que el progreso cambiara para siempre el paisaje y las costumbres.

A través de su mirada, Manuel, Pedro y Antonio Reales nos legaron una memoria, sencilla pero poderosa. Gracias a ellos hoy podemos volver a ese instante detenido en el tiempo, donde el trabajo, la camaradería y la identidad local se funden en una sola imagen.

Porque en cada una de sus fotografías, los hermanos Reales no solo retrataron rostros: retrataron el alma de Socuéllamos y tocará hablar de ellos.