Los productos BIOMAC, elaborados en Socuéllamos por la empresa Explotaciones Hermanos Delgado, continúan consolidando su posicionamiento en el sector agroalimentario gracias a soluciones basadas en biotecnología agrícola de origen ecológico, orientadas a mejorar la rentabilidad del viñedo y otros cultivos leñosos mediante tratamientos naturales frente a plagas, enfermedades y desequilibrios nutricionales.
Según recoge el medio especializado Agroinformación, estos productos están demostrando una notable eficacia frente a patologías de alto impacto económico en el sector vitivinícola español, como mildiu, oídio, botrytis, alternaria, yesca o clorosis, así como frente a plagas como nematodos, araña roja o picudo rojo, contribuyendo a reducir tanto las pérdidas de producción como la dependencia de tratamientos convencionales repetidos.
Desde la empresa destacan que sus soluciones actúan fortaleciendo la planta desde la raíz, lo que permite una mayor estabilidad productiva incluso en viñedos envejecidos, así como en otros cultivos leñosos como pistacho u olivo, mejorando el comportamiento general de la planta ante situaciones de estrés y presión sanitaria.
Minimización de los daños del mildiu del racimo
Uno de los aspectos más relevantes es la capacidad de estos productos para minimizar los daños del mildiu del racimo, una de las enfermedades más temidas por los viticultores. Experiencias reales en explotaciones de La Mancha, La Rioja o Montilla-Moriles avalan los resultados obtenidos con la aplicación adecuada de soluciones como BIOMAC Extra y BIOMAC + Potasio.
Ensayos de campo y testimonios de agricultores reflejan que el uso continuado de estos productos permite frenar la evolución del mildiu sin comprometer el racimo, a diferencia de algunos fitosanitarios tradicionales que pueden provocar el secado del fruto y una merma directa del rendimiento comercializable.
Desde una perspectiva agroalimentaria, BIOMAC se alinea con la creciente demanda de producciones ecológicas y sostenibles, ofreciendo soluciones compatibles con una agricultura respetuosa con el medio ambiente y con las exigencias de los mercados nacionales e internacionales. Esta estrategia contribuye no solo a mejorar el valor añadido del producto final, sino también a reforzar la competitividad del sector agrícola e industrial.













