Desde muy pequeña, Alba Domingo ya encontraba belleza en cada prenda, en cada tejido y en cada tarde que pasaba entre las perchas de la tienda de sus tíos, Coral Pronto Modas, en el centro de Socuéllamos. Allí, mientras jugaba con la ropa, nacía una vocación que tardaría años en tomar forma, pero que hoy se ha convertido en una carrera prometedora dentro del mundo de la moda.

“De niña iba a verles y me probaba prendas, jugaba con ellas… y ahí empezó todo”, recuerda. Sin embargo, su camino no fue inmediato. A los 18 años se trasladó a Valencia para estudiar Biología, pero el destino, y quizá aquella niña curiosa de su infancia, la llevaron de nuevo a los tejidos. “Con una amiga compramos una tela para hacernos unas prendas, y fue como volver a sentir lo que me gustaba. En 2020 decidí estudiar diseño de moda. Ha sido un viaje lento, pero muy bonito”, confiesa con una sonrisa.

Su estilo tiene tanto de alma manchega como de vocación artística. “Siempre llevo a Socuéllamos en mis diseños,” asegura. Esa conexión con sus raíces se traduce en prendas de acabados cuidados, sencillez y autenticidad, valores que, según explica, reflejan la esencia de su tierra: “Somos gente sencilla, muy cercana, y eso también quiero transmitirlo en lo que hago”.

Alba habla de su trabajo con la serenidad de quien ha aprendido a disfrutar el proceso, incluso cuando es arduo. Su universo creativo se sostiene sobre un pilar fundamental: el optimismo. “Me gusta reflejar una forma de ver la vida muy positiva. No busco tanto mostrar el cuerpo, sino que la prenda hable por sí misma, que cuente una historia”, explica.

En su taller, los tejidos naturales como el algodón, el lino o la seda son los protagonistas. “Intento evitar los poliéster, que son derivados del plástico. Me gusta trabajar con materiales cómodos, sostenibles y de calidad”, comenta.

El proceso creativo, confiesa, es largo y minucioso: “Lo más complicado es generar la idea. Pensar qué quieres contar con tus prendas y cómo quieres hacer sentir a la persona que las lleva. Luego vienen los bocetos, el patronaje, la confección… Cuando lo haces tú sola, puede ser un verdadero caos”.

Entre todos sus diseños, recuerda con especial cariño los trajes de vestir que confeccionó para una boda. “Hice dos trajes complementarios, en distintos colores, para una amiga y para mí. Me representan mucho: la elegancia, el equilibrio, el mensaje detrás de la prenda”.

El pasado fin de semana participó en el CLEC Fashion Festival de Valencia, una de las citas más destacadas del panorama emergente. “Fue muy emotivo”, afirma. “Ver recompensado todo el esfuerzo de estos años fue increíble. Han sido cinco años intensos, con noches sin dormir, pero estar ahí fue un reconocimiento a todo lo vivido”.

Pero no todo ha sido sencillo. Hubo momentos difíciles, como cuando tuvo que diseñar, patronar y confeccionar una colección entera —a la que llamó Eternal— en apenas un mes. “Fue una etapa complicada a nivel personal, y sacar esa colección fue un reto enorme. Dormía una hora al día, pero cuando terminé supe que había merecido la pena”.

Su proyección de futuro es clara y ambiciosa. “Quiero seguir desarrollando mi marca y consolidarla. Me encantaría desfilar algún día en la Madrid Fashion Week o la de Barcelona. Y si pienso en un sueño a largo plazo, sería trabajar en Adidas, uniendo mi pasión por la moda y el deporte con la sostenibilidad”.

Cuando se le pregunta qué prenda la define, no duda: “Una camisa oversize. Me encanta el movimiento que genera, la actitud que transmite. Es libertad”. Y antes de un desfile, su rutina es sencilla: “Hacer deporte para soltar el estrés, relajarme y escuchar música. Nil Moliner siempre me acompaña; su energía positiva me inspira”.

A quienes quieren seguir sus pasos, les lanza un mensaje realista pero alentador: “Desde fuera la moda parece un mundo muy bonito, pero es muy exigente. Hay mucho trabajo detrás, muchas noches sin descanso. Aun así, es la carrera que más he disfrutado, porque te da una libertad creativa increíble”.

Y entre anécdotas familiares, Alba descubre que quizás la moda le corría por las venas desde antes de saberlo. “Hace poco supe que una de mis tías, María Jesús, fue modista en Socuéllamos, y que mi bisabuela hacía ganchillo y crochet. Creo que esa parte artesanal también me ha nutrido”.

Con apenas unos años de trayectoria, Alba Domingo representa la nueva generación de diseñadores que apuestan por la moda con alma, por un diseño que nace desde la emoción y que se construye con rigor, honestidad y creatividad. Su historia demuestra que, incluso desde un pequeño pueblo manchego, los sueños pueden desfilar hasta las grandes pasarelas del mundo.

Desfile Alba Domingo CLEC Fashion Festival

Colección ETERNAL 

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