La noche del miércoles 30 de abril, Socuéllamos vivió una de sus tradiciones más queridas y arraigadas: la entrada del mes de mayo con cantos populares, flores y fervor religioso. Como cada año, el Grupo de Mayeros fue el encargado de mantener viva esta costumbre que une generaciones.

A las 22:30 horas, frente a la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción, se celebró el retrato a la Virgen, con una emotiva serenata en honor a la patrona. Las voces y los instrumentos llenaron de solemnidad y emoción el templo, en un acto cargado de simbología y respeto.

Posteriormente, a las 23:15 horas, la Plaza de la Constitución acogió el tradicional canto a la Santa Cruz, uno de los momentos más esperados por vecinos y visitantes. El canto se convirtió en un encuentro de raíces, fe y memoria compartida.

La ronda concluyó a medianoche, ya en San José, donde los mayeros ofrecieron el canto del mayo al santo, cerrando así una noche intensa y llena de significado, que marca el inicio de un mes profundamente ligado a la devoción popular y a las costumbres manchegas.

Una vez más, la tradición salió a las calles, demostrando que Socuéllamos sigue vibrando con las notas de sus mayos y el eco de sus guitarras.