Desde unas pocas hectáreas de viñedo en Socuéllamos hasta algunos de los restaurantes más prestigiosos de España. Vinos Indar, el proyecto de Manu y Cris, continúa consolidando su presencia en la alta gastronomía. El Celler de Can Roca, tres estrellas Michelin, ha vuelto a adquirir sus vinos tras una relación que comenzó en 2020, mientras que con el restaurante Montia, una estrella Michelin, la colaboración llega todavía más lejos: Indar lleva su propia uva hasta San Lorenzo de El Escorial para elaborar vino en las instalaciones del establecimiento.
Hay botellas elaboradas en Socuéllamos que están encontrando su sitio en algunas de las mesas más exigentes de la gastronomía española. Detrás de ellas se encuentra Vinos Indar, un pequeño proyecto impulsado por Manu y Cris que está consiguiendo llevar el nombre y los viñedos de la localidad hasta restaurantes reconocidos por la Guía Michelin.

Uno de los ejemplos más significativos es El Celler de Can Roca, en Girona.
No se trata, además, de una relación que haya comenzado ahora. Según explican desde Vinos Indar a Socuéllamos Al Día, conocen a Josep Roca desde 2020 y sus vinos ya estuvieron entonces en El Celler. Ahora, después de una nueva visita, el prestigioso establecimiento de los hermanos Roca ha vuelto a comprar sus vinos.
La dimensión del paso se entiende al observar dónde han llegado esas botellas nacidas en Socuéllamos. El Celler de Can Roca mantiene en 2026 las tres estrellas Michelin, la máxima distinción de la guía gastronómica y un reconocimiento que únicamente ostentan 16 restaurantes en España.
Al frente se encuentran Joan, Josep y Jordi Roca, con Joan en el apartado gastronómico, Josep como sumiller y responsable del universo líquido y Jordi en el mundo dulce.
Precisamente que Josep Roca conozca el proyecto desde hace años cobra especial relevancia por el papel que el vino desempeña dentro de la experiencia de El Celler.
Una relación que comenzó en 2020
«Conocemos a Josep desde 2020, que ya tenían los vinos allí en El Celler», explican desde Vinos Indar a este medio.
Seis años después, el proyecto socuellamino ha regresado al establecimiento gerundense.
«Ahora hemos hecho otra visita y nuevamente los han comprado», señalan.
Por tanto, no se trata únicamente de colocar por primera vez una referencia en un restaurante de prestigio, sino de recuperar y mantener una relación iniciada años atrás con uno de los nombres fundamentales de la sumillería y la gastronomía internacional.
El Celler de Can Roca cumple precisamente en 2026 40 años de historia. La Guía Michelin define su propuesta a partir del equilibrio entre los tres hermanos: el mundo salado de Joan, el líquido de Josep y el dulce de Jordi.
De Socuéllamos a Montia con la propia uva
Pero El Celler de Can Roca no es un caso aislado.
Vinos Indar trabaja también con otros establecimientos reconocidos por la Guía Michelin y mantiene una colaboración especialmente singular con Montia, situado en San Lorenzo de El Escorial (Madrid).
Montia cuenta actualmente con una estrella Michelin y está dirigido por el chef Dani Ochoa.
Su filosofía encaja especialmente con la manera de entender el vino de Indar. Michelin destaca una cocina estrechamente vinculada al entorno, las estaciones y los pequeños productores, mientras que el propio restaurante define su bodega por su interés por vinos poco convencionales, la experimentación y elaboraciones sin filtrar o con mínima intervención.
Y en este caso la relación de Vinos Indar con el restaurante va mucho más allá de suministrarle botellas.
Indar lleva su propia uva hasta Montia para elaborar vino en las instalaciones del restaurante.
Es probablemente una de las imágenes que mejor resume hasta dónde está llegando un proyecto nacido en Socuéllamos: uvas cultivadas en sus viñedos manchegos viajan hasta un restaurante con estrella Michelin para convertirse allí en vino.
Montia explica que esta particular forma de elaborar comenzó llevando uvas hasta el propio restaurante para pisarlas y conservar posteriormente el vino en tinajas de barro. La experiencia ha terminado convirtiéndose en una tradición en la que participan productores, bodegueros, amigos y el propio equipo del establecimiento.
Vinos Indar forma parte de ese universo de pequeños productores con los que Montia construye su particular propuesta gastronómica.
Siete hectáreas y una filosofía de pequeña escala
El contraste entre el origen y el destino es precisamente una de las características más llamativas de la historia.
Detrás de Vinos Indar no existe una gran estructura industrial. Manu y Cris trabajan alrededor de siete hectáreas de viñedo, combinando antiguas parcelas familiares, algunas con viñas centenarias, con nuevas plantaciones ecológicas.
El proyecto mantiene una filosofía basada en producciones reducidas y en el control directo de buena parte del proceso, desde el trabajo en el campo hasta la elaboración y comercialización.
Entre las variedades con las que trabajan se encuentran Airén, Tinto Velasco y Cencibel, dando lugar a diferentes elaboraciones con las que buscan expresar las características de sus parcelas y de su forma de entender el vino.
Sus botellas tampoco se han quedado únicamente en el mercado nacional. El proyecto ya había conseguido anteriormente llevar sus elaboraciones a mercados internacionales como Estados Unidos, Japón o Italia.
Ahora, la presencia en establecimientos gastronómicos de prestigio permite mostrar otra vertiente de esa evolución.
«Queríamos contar en qué tipo de restaurantes estamos»
Esa es precisamente la idea que Vinos Indar quiere trasladar ahora.
«Queríamos contar un poco en qué tipo de restaurantes estamos», explican Manu y Cris.
El Celler de Can Roca y Montia son dos ejemplos especialmente significativos, aunque desde Indar aseguran que trabajan con más restaurantes incluidos en la Guía Michelin.
No se trata únicamente de acumular nombres reconocidos. La importancia está también en el tipo de restauración que se interesa por estas elaboraciones: establecimientos donde el origen del producto, las pequeñas producciones, el trabajo del viticultor y las formas menos convencionales de elaborar forman parte de la propia experiencia gastronómica.
Socuéllamos, detrás de cada botella
El recorrido resulta especialmente significativo para un municipio como Socuéllamos, donde el viñedo forma parte de su paisaje, su economía y su historia.
En este caso, la promoción del territorio no llega mediante una gran campaña. Lo hace dentro de una botella.
Desde las viñas familiares de Socuéllamos, Manu y Cris han conseguido que sus vinos viajen fuera de España y lleguen también a establecimientos reconocidos por la principal guía gastronómica internacional.
Y entre todos esos destinos sobresale especialmente uno: El Celler de Can Roca, tres estrellas Michelin, donde Josep Roca conoció sus vinos hace ya seis años y donde ahora han vuelto a confiar en ellos.
A ello se suma una colaboración tan poco habitual como la de Montia, donde la propia uva de Indar sale de Socuéllamos para terminar convirtiéndose en vino dentro de un restaurante con estrella Michelin.
Dos historias diferentes con un mismo punto de partida: unas viñas de Socuéllamos y un pequeño proyecto que ha encontrado en la alta gastronomía un escaparate para mostrar sus vinos.
















