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Lo peor de Villarrubia no fue perder. Se puede perder, por supuesto. Lo verdaderamente preocupante fue la forma de hacerlo. Después de cuatro jornadas en las que parecía apreciarse cierta mejoría, el Yugo UD Socuéllamos volvió a ofrecer una versión muy pobre que nos devuelve demasiadas dudas. Y las jornadas siguen pasando.

Hay partidos que dejan cero puntos y poco más. Y hay otros que, además de dejarte sin puntuar, te obligan a volver a hacerte preguntas que creías que comenzaban a estar respondidas.

Lo de ayer en Villarrubia pertenece claramente al segundo grupo.

Fue un partido horrible del Yugo UD Socuéllamos. Seguramente las condiciones del terreno de juego tampoco ayudaron a que pudiéramos ver un buen encuentro, pero sería demasiado sencillo agarrarnos únicamente a eso para justificar lo sucedido.

Porque el problema no es perder en Villarrubia. El problema son las sensaciones.

Y fueron malas. Muy malas.

Durante las últimas cuatro jornadas parecía que el equipo había conseguido dar algún paso hacia delante. Sin hacer todavía todo lo que esperábamos de él, comenzábamos a apreciar una evolución, algo sobre lo que construir. Una mayor sensación de equipo, de poder competir y de empezar a encontrar el camino.

En Villarrubia, buena parte de esa mejoría se diluyó en apenas una hora.

Y eso preocupa.

Las jornadas ya pesan

Estamos entrando en un momento de la temporada en el que ya resulta complicado seguir hablando de comienzos, adaptación o tiempo.

Han pasado bastantes jornadas.

Y la realidad es que el Socuéllamos solamente ha conseguido una victoria y continúa demasiado cerca de unos puestos de descenso en los que nadie quería pensar cuando comenzó la temporada.

Por supuesto que queda campeonato. Muchísimo.

También sabemos cómo es el fútbol. Dos o tres victorias consecutivas pueden cambiar una clasificación, transformar el estado de ánimo de un vestuario y hacer que dentro de un mes estemos hablando de algo completamente diferente.

Ojalá.

Ojalá esta reflexión envejezca mal.

Pero hoy toca escribir sobre lo que estamos viendo ahora, no sobre lo que nos gustaría ver dentro de unas semanas.

Y lo que vemos preocupa.

¿Tenemos que empezar a mirar hacia abajo?

Quizá sea demasiado pronto para responder definitivamente a esta pregunta, pero ya no parece descabellado plantearla.

Cuando comenzó la temporada seguramente pocos pensábamos que a estas alturas tendríamos que hablar de la permanencia. Había otras expectativas, otras aspiraciones y la sensación de que el equipo podía estar mirando hacia zonas diferentes de la clasificación.

Hoy, siendo pesimistas —o simplemente atendiendo a lo que está dejando este primer tramo de competición—, la salvación empieza a aparecer como una preocupación real.

Eso no significa renunciar a nada.

Una buena racha puede cambiarlo todo. El Socuéllamos puede encadenar varias victorias y recuperar rápidamente terreno. La competición todavía ofrece margen suficiente para hacerlo.

Pero para eso hay que mejorar. Y mucho.

Porque no podemos esperar eternamente a que llegue esa reacción.

La lesión de Diosbert complica todavía más el escenario

Y a los problemas deportivos se suma ahora la lesión de Diosbert.

Una baja que complica todavía más la situación y que, a mi juicio, hace prácticamente inevitable que el club tenga que acudir al mercado y realizar movimientos cuando llegue la próxima ventana.

No parece que vaya a bastar con un pequeño retoque.

El equipo necesita soluciones y habrá que estudiar bien dónde se encuentran las principales carencias y qué posibilidades existen para reforzar la plantilla.

El problema es que el mercado de invierno nunca es sencillo.

Encontrar futbolistas que realmente mejoren lo que tienes, que puedan incorporarse en las condiciones económicas del club y que además lleguen preparados para ofrecer rendimiento inmediato es complicado. Muchas veces, además, enero termina ofreciendo más nombres que verdaderas soluciones.

Pero el Socuéllamos parece estar encaminándose hacia un escenario en el que tendrá que moverse.

Y tendrá que acertar.

Todavía hay tiempo, pero cada vez menos margen

No se trata de convertir una derrota en una catástrofe ni de sentenciar una temporada en noviembre.

Se trata de mirar lo que tenemos delante.

Una victoria después de muchas jornadas. Una clasificación preocupante. Una lesión importante. Y, sobre todo, unas sensaciones en Villarrubia que vuelven a encender todas las alarmas.

Eso es lo que tenemos hoy.

También tenemos tiempo.

Tiempo para reaccionar, para recuperar jugadores, para reforzar la plantilla y, sobre todo, para encadenar esas dos o tres victorias que pueden cambiar completamente el escenario.

Porque conocemos de sobra este club y también sabemos cuántas veces ha sido capaz de levantarse cuando las cosas se han puesto difíciles.

Pero precisamente por conocer al Yugo UD Socuéllamos y por saber lo que significa este equipo, creo que sería un error mirar hacia otro lado.

Hay que reaccionar.

No mañana, no dentro de dos meses.

Ahora.

Porque las jornadas pasan, los puntos que se quedan por el camino ya no regresan y aquello que al principio de temporada podía considerarse un mal comienzo empieza a convertirse en una situación realmente preocupante.

Ojalá dentro de unas semanas tengamos que volver a estas líneas y pensar que fuimos demasiado pesimistas.

Ojalá.

Pero hoy, después de lo visto en Villarrubia, la sensación que queda es una sola:

preocupante. Muy preocupante.