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La 10K Vinos Yugo ha vuelto a llenar este domingo las calles de Socuéllamos con centenares de corredores, pero detrás de cada salida, cada cruce controlado, cada avituallamiento y cada atleta que alcanza la meta existe otro equipo que apenas aparece en las clasificaciones. Son los voluntarios y colaboradores que, desde horas antes del comienzo de la carrera, trabajan para que una de las grandes citas deportivas de la localidad pueda celebrarse con normalidad.

Socuéllamos ha vuelto a vivir este domingo una de sus grandes mañanas deportivas con la celebración de la 10K Vinos Yugo Carrera Urbana Gran Premio Dental Company, integrada en el Circuito de Carreras Populares de Ciudad Real-Trofeo Diputación Provincial.

La carrera llegaba este año con 743 atletas inscritos, 534 hombres y 209 mujeres, y después de experimentar un crecimiento del 19 % respecto a 2025, convirtiéndose en la edición con mayor inscripción de los últimos cuatro años.

Cifras que muestran la dimensión que ha alcanzado la prueba, pero que también implican un importante trabajo organizativo.

Porque mientras las miradas se dirigen hacia quienes corren los diez kilómetros, existe otro grupo imprescindible para que todo funcione: los voluntarios.

Mucho antes del pistoletazo de salida

Para ellos la 10K comienza mucho antes de que el cronómetro empiece a correr.

Preparación del recorrido, distribución de los diferentes puntos, atención a los participantes, control de cruces, colaboración en los avituallamientos, indicaciones a los corredores y numerosas pequeñas tareas forman parte de un dispositivo que resulta fundamental cuando centenares de deportistas toman las calles de una localidad.

Su presencia vuelve a ser especialmente importante en una edición que ha introducido cambios en puntos clave del recorrido.

La salida se ha trasladado al Paseo de la Concordia, a la altura de la calle San Antón y junto a las proximidades del Polideportivo Ramón Lodares, mientras que la llegada se ha situado en la calle San Antón, junto a la Plaza de la Iglesia.

Todo ello obliga a desplegar una organización capaz de coordinar corredores, tráfico, público y diferentes servicios durante el desarrollo de la prueba.

La imagen de la 10K son los corredores recorriendo Socuéllamos. Pero para llegar a ella hacen falta muchas personas trabajando fuera de plano.

Los voluntarios se distribuyen a lo largo del recorrido y se convierten durante unas horas en una pieza más de una maquinaria en la que también participan organización, servicios municipales, seguridad, asistencia sanitaria, patrocinadores y colaboradores.

El propio Circuito de Carreras Populares de Ciudad Real ha destacado esta temporada la importancia que tienen voluntarios, servicios sanitarios, clubes organizadores, ayuntamientos y patrocinadores para poder desarrollar las diferentes pruebas que integran su calendario provincial.

Y Socuéllamos no es una excepción.

La prueba ha crecido hasta acercarse nuevamente a los 750 participantes y se ha convertido en una cita reconocible dentro del calendario deportivo provincial. Pero mantener esa dimensión requiere también personas dispuestas a dedicar su mañana para que otros puedan correr.

Los que no salen en la clasificación

Cuando termine la carrera habrá tiempos, posiciones, categorías y podios.

Los voluntarios no aparecerán en ninguno de ellos.

No tendrán marca oficial ni puesto en la clasificación, pero habrán estado en muchos de los lugares por los que necesariamente han pasado todos los corredores.

Son quienes indican, ayudan, preparan, entregan, controlan y permanecen pendientes de que la prueba avance con normalidad desde antes de la salida hasta después de que cruce la meta el último participante.

Por eso, entre las imágenes que deja la 10K Vinos Yugo 2026, también están las suyas.

Son la otra cara de la carrera. La que normalmente no lleva dorsal, pero sin la que sería imposible poner a Socuéllamos a correr.