Una fotografía de una boda celebrada en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en los años 50 nos lleva hasta el inmenso legado de Pedro, Manuel y Antonio Reales, cronistas gráficos de varias generaciones de socuellaminos
Una boda, unos novios rodeados de familiares y amigos y una cámara preparada para detener el tiempo. La fotografía que acompaña estas líneas podría pertenecer a cualquier álbum familiar del Socuéllamos de mediados del siglo XX. Precisamente ahí reside buena parte de su valor. Fue realizada por los Hermanos Reales, Pedro, Manuel y Antonio, cuya obra acabó convirtiéndose en uno de los grandes archivos visuales de la transformación de nuestro pueblo.

La imagen ha llegado a Socuéllamos Al Día gracias a Ángela Muñoz Fernández. Corresponde a la boda de sus padres, Tomás Muñoz e Isabel Fernández, celebrada en los años 50 en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.
Entre quienes posan alrededor de los recién casados se encontraba Petra Marchante Medina, “la Tocinera”, aquella singular socuellamina nacida en 1922 cuya historia recuperábamos: trabajadora del matadero, repartidora de carne, conductora en una época en la que muy pocas mujeres lo hacían e incluso participante como torera en algún festejo local.
Pero esta vez la fotografía nos invita a mirar también al otro lado de la cámara.
Tres hermanos y una cámara para contar un pueblo
Los Hermanos Reales —Pedro, Manuel y Antonio— comenzaron su trayectoria fotográfica en 1953. El propio Antonio Reales ha dejado escrito que un año antes, en 1952, todavía no habían entrado en el mundo de la fotografía y que fue a partir del año siguiente cuando comenzaron una actividad que se prolongaría durante décadas.
Aquello que comenzó como fotografía profesional terminó adquiriendo una dimensión histórica que probablemente era imposible imaginar cuando disparaban aquellas primeras cámaras.
Porque ante sus objetivos pasó prácticamente todo Socuéllamos.
Bodas como la de Tomás e Isabel, comuniones y celebraciones familiares, pero también agricultores, vendimiadores, trabajadores, fiestas, procesiones, calles, edificios, acontecimientos públicos y escenas aparentemente insignificantes de la vida cotidiana.
Precisamente esas escenas son hoy algunas de las más valiosas.
Una fotografía de los Hermanos Reales de 1953, por ejemplo, permite contemplar a los hermanos Quílez herrando caballerías en la clínica veterinaria de Constantino Valbuena. No se trata únicamente de una buena fotografía antigua: permite observar directamente un oficio, unas herramientas y una forma de trabajar pertenecientes a un Socuéllamos agrícola anterior a la mecanización.
Su archivo conserva igualmente imágenes de las antiguas faenas agrícolas. Fotografías de cuadrillas realizando labores como el injerto permiten reconstruir cómo se organizaba el trabajo antes de que tractores y maquinaria transformaran definitivamente el campo socuellamino.
La fotografía de Tomás Muñoz e Isabel Fernández es un magnífico ejemplo.
A primera vista es simplemente una fotografía de boda. Pero observándola más despacio aparecen multitud de detalles de una época.
Los novios ocupan el centro, rodeados estrechamente por familiares y amigos. No existe la puesta en escena de la fotografía nupcial contemporánea. Ni grandes decorados ni poses sofisticadas. Todos se juntan ante la cámara, algunos incluso tratando de encontrar un pequeño hueco desde el que asomarse.
Los vestidos, los peinados, los trajes masculinos, los niños situados delante de los adultos, el ramo de la novia o la propia disposición del grupo convierten la imagen familiar en un pequeño documento social.
Y detrás estaba el fotógrafo.
Los Hermanos Reales hicieron miles de veces ese mismo gesto: colocar la cámara delante de sus vecinos y pulsar el disparador.
Décadas después, aquellos negativos ya no hablan únicamente de las personas fotografiadas. Hablan de cómo se vestía, cómo se trabajaba, cómo se celebraba, cómo eran las calles y cómo fue cambiando Socuéllamos.
Con el paso del tiempo, aquellas imágenes comenzaron a adquirir una segunda vida.
Los tres hermanos pasaron a ser conocidos como los Cronistas Gráficos de Socuéllamos, denominación que resume una labor que excedió ampliamente el trabajo de un estudio fotográfico.
El archivo fue además utilizado para publicaciones y exposiciones. Está documentada, por ejemplo, la exposición “Socuéllamos de otro tiempo. Sus trabajos y sus días en imágenes y versos”, realizada por Pedro, Manuel y Antonio Reales en agosto del año 2000.
Entre sus publicaciones se encuentra también “Socuéllamos, fotografías de 100 años (1903-2003)”, una obra utilizada como fuente para reconstruir la historia gráfica de la localidad.
Antonio Reales continuaría además desarrollando una importante labor de recuperación histórica. En 2019 presentó “Socuéllamos, fechas históricas”, una recopilación documental y gráfica que recorre acontecimientos locales desde 1580 hasta la época contemporánea.
El valor de los álbumes familiares
Pero quizá una parte fundamental de la memoria que dejaron los Hermanos Reales continúa todavía dispersa por cientos de viviendas de Socuéllamos.
Está en los álbumes familiares.
Bodas guardadas en un cajón. Primeras comuniones. Retratos de padres y abuelos. Fotografías de cuadrillas de amigos. Vendimias. Celebraciones. Calles que ya no existen como entonces.
Imágenes como la que Ángela Muñoz Fernández ha compartido permiten unir ambas memorias: la memoria íntima de una familia y de un pueblo.
Su fotografía conserva el día en que Tomás Muñoz e Isabel Fernández se casaron. También permite recuperar el rostro de Petra Marchante, “la Tocinera”. Pero, más de setenta años después, nos muestra además cómo podía ser una boda socuellamina de aquellos años.
Y ahí está la importancia del trabajo de los Hermanos Reales.
Durante décadas colocaron delante de su objetivo a los habitantes de Socuéllamos sin saber que, mientras fotografiaban sus vidas, estaban construyendo algo mucho mayor: el álbum familiar de todo un pueblo.
Fotografía: Hermanos Reales. Imagen cedida por Ángela Muñoz Fernández.
Fuentes: archivo familiar de Ángela Muñoz Fernández; publicaciones y testimonios de Antonio Reales Parra; Socuéllamos, fotografías de 100 años (1903-2003); archivo de Socuéllamos Al Día.










