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Un estudio publicado en la revista científica «Acta Neuropathologica» detecta una mayor presencia de hierro y componentes de la hemoglobina en trombos de pacientes que sufrieron un ictus durante la primera ola de la pandemia

Profesionales del Servicio de Neurología y de la Unidad de Investigación de la Gerencia de Atención Integrada de Albacete, dependiente del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM), han liderado un estudio que aporta nuevas pistas sobre los mecanismos relacionados con la formación de trombos cerebrales en pacientes con COVID-19.

La investigación, publicada en la revista científica internacional «Acta Neuropathologica», analiza de forma integrada la composición molecular, celular y estructural de trombos extraídos a pacientes que sufrieron un ictus isquémico durante la primera ola de la pandemia.

El trabajo fue concebido y diseñado en Albacete y ha contado con la participación de profesionales de los servicios de Neurología, Anatomía Patológica y Radiología, así como de la Unidad de Investigación. Todos ellos pertenecen también al Instituto de Investigación Sanitaria de Castilla-La Mancha (IDISCAM).

En el estudio han colaborado, además, investigadores del Hospital Nacional de Parapléjicos, la Universidad de Castilla-La Mancha y el Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia.

Una mayor presencia de hierro y hemoglobina en los trombos

Los investigadores analizaron 12 trombos cerebrales extraídos mediante trombectomía mecánica, un procedimiento utilizado para retirar coágulos que obstruyen la circulación sanguínea en el cerebro. Seis procedían de pacientes con COVID-19 y los otros seis, de pacientes que no presentaban la infección.

Mediante distintas técnicas de análisis, el equipo examinó las características celulares, estructurales y moleculares de los trombos para identificar posibles diferencias entre ambos grupos.

Uno de los principales hallazgos fue que los trombos de los pacientes con COVID-19 presentaban una mayor cantidad de hierro y de subunidades de hemoglobina que los obtenidos de pacientes sin la infección.

Los resultados sugieren que parte de esa hemoglobina podría encontrarse libre, fuera de los glóbulos rojos. Según plantean los investigadores, los procesos relacionados con la destrucción de estas células sanguíneas, junto con la presencia de hierro y el estrés oxidativo, podrían contribuir a favorecer la formación de trombos.

El estudio también identificó diferencias en la organización microscópica de los coágulos asociados a la COVID-19. Estos presentaban una estructura más irregular, una mayor presencia de macrófagos —células relacionadas con la respuesta inflamatoria— y un menor contenido de plaquetas. Asimismo, se observó una respuesta inmunitaria e inflamatoria diferenciada.

Estos resultados aportan información sobre la relación entre inflamación y coagulación, un proceso conocido como inmunotrombosis, que podría ayudar a comprender mejor las complicaciones cerebrovasculares asociadas a la infección por SARS-CoV-2.

Investigación desarrollada a partir de la atención hospitalaria

El trabajo ha sido posible gracias al análisis de material biológico obtenido durante la atención a pacientes con ictus. La extracción y conservación de los trombos permitió a los investigadores estudiar directamente sus características y profundizar en los mecanismos que podrían intervenir en su formación.

El protocolo contó con la aprobación de los comités de ética correspondientes y, según la información facilitada, únicamente se utilizó el tejido restante después de garantizar el material necesario para el diagnóstico clínico.

La investigación ha recibido financiación de la red RICORS-ICTUS y del proyecto PI24/00742, financiados por el Instituto de Salud Carlos III y cofinanciados por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, además de contar con apoyo a la actividad investigadora en Castilla-La Mancha.

Un estudio exploratorio que necesita confirmación

Aunque los resultados abren nuevas líneas de investigación, los propios autores advierten de que deben interpretarse con cautela. El trabajo tiene carácter exploratorio y se basa en una muestra reducida de 12 trombos, por lo que serán necesarios estudios multicéntricos con un mayor número de pacientes para confirmar los hallazgos.

Además, las muestras analizadas corresponden a pacientes atendidos durante la primera ola de la pandemia, en la etapa anterior a la aparición de la variante Ómicron. Por tanto, los resultados no permiten establecer por sí solos que los mismos mecanismos se produzcan de igual manera con las variantes posteriores del virus.

La publicación abre nuevas posibilidades para investigar el papel de la hemoglobina libre, el hierro y el estrés oxidativo en las complicaciones trombóticas asociadas al SARS-CoV-2, sin que los hallazgos supongan, por el momento, un cambio en los tratamientos del ictus.

Fuente: Gerencia de Atención Integrada de Albacete y Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM).