Las bodegas comienzan de lleno la recogida de la Airén tras finalizar buena parte de las variedades blancas de ciclo corto, en una campaña con menor producción pero con una uva sana y excelentes parámetros de maduración
La Denominación de Origen La Mancha entra en el ecuador de la vendimia 2026 con una campaña especialmente adelantada y rápida. Tras la recolección de las variedades más tempranas, las bodegas manchegas centran ahora buena parte de sus trabajos en la Airén, variedad autóctona y mayoritaria del viñedo de La Mancha

Las elevadas temperaturas registradas desde el mes de mayo provocaron un comienzo inusual por lo temprano de las fechas y han acelerado considerablemente el proceso de maduración. La previsión es que, al término de agosto, prácticamente todas las variedades blancas de ciclo rápido, entre ellas Chardonnay, Sauvignon Blanc, Moscatel y Verdejo, estén ya recogidas.
También se encuentra muy avanzada la vendimia de Cencibel o Tempranillo, incluso en zonas como la provincia de Cuenca, donde tradicionalmente la maduración se produce algo más tarde.
Menos producción por los efectos del calor
La rapidez con la que está transcurriendo la campaña viene acompañada de un descenso de producción que ya se está constatando en las primeras variedades recogidas, especialmente aquellas que han mostrado una mayor sensibilidad a las sucesivas olas de calor del verano.
Julián García, gerente de Vinícola de Villarrobledo, confirma que, una vez vendimiadas las primeras variedades, se está comprobando esa disminución en los rendimientos reales.
Una situación que convierte a la campaña de 2026 en una de las más atípicas de los últimos años en cuanto a fechas.
Julia Mercedes, presidenta de Vinícola del Carmen de Campo de Criptana, describe la evolución de la vendimia como “un tsunami”, debido a la enorme rapidez con la que han ido madurando las diferentes variedades. Aunque se esperaba un adelanto en uvas como la Chardonnay, la aceleración terminó afectando también al resto.
Pese a una primavera seca, Mercedes destaca un elemento especialmente positivo: las lluvias del invierno permitieron a las plantas acumular reservas suficientes, contribuyendo a garantizar la calidad del fruto.
Una uva muy sana y excelentes mostos
Si la cantidad aparece como la cara menos favorable de esta campaña, la calidad se presenta como uno de sus grandes puntos fuertes.
Los primeros datos de maduración y las impresiones recogidas entre los viticultores apuntan a una uva especialmente sana y con una escasa necesidad de tratamientos fitosanitarios. En algunos viñedos de secano, prácticamente no han sido necesarios, hasta el punto de comparar su estado con el de parcelas cultivadas en ecológico.
Una valoración compartida por Luis Botija, vocal del Consejo Regulador y presidente de Bodegas Entremontes de Quintanar de la Orden, quien destaca la “calidad excelente” observada desde las primeras partidas de Airén y augura que 2026 será un año de buenos vinos.
Los datos recabados por el Consejo Regulador de la DO La Mancha en su encuesta de seguimiento de calidad refuerzan estas buenas perspectivas. En términos globales, la uva presenta actualmente un grado medio de 12,5º y un pH de 3,5, mientras que las primeras elaboraciones están ofreciendo resultados que invitan al optimismo.
La Airén tomará el protagonismo en septiembre
Con las variedades más tempranas prácticamente recogidas, la vendimia manchega se dirige ahora hacia uno de sus momentos más representativos: la recolección masiva de la Airén.
Aunque su recogida ya está avanzando en diferentes puntos de La Mancha, las previsiones sitúan durante la primera semana de septiembre el pico de cosecha de esta variedad.
Será entonces cuando campos, remolques, cooperativas y bodegas recuperen una de las imágenes más tradicionales de la vendimia manchega, con la llegada masiva de una uva que continúa siendo una de las grandes señas de identidad vitivinícola del territorio.
De este modo, la vendimia 2026 en la DO La Mancha encara su segunda mitad con tres características claramente definidas: precocidad, menor rendimiento y una elevada calidad de la uva, que permite a las bodegas mirar con optimismo a los vinos de la nueva añada.











