La inauguración oficial distinguió a Juan Miguel del Real, María Francisca Collado, Javier Trillo, Adelina López Clemente y Alberto Plaza Trillo, además de reconocer la labor del Consejo Local Agrario
Socuéllamos inauguró oficialmente Manchavino 2026 en el Parque Virgen de Loreto con una noche especialmente dedicada al reconocimiento del sector agrícola y vitivinícola local. La cita, primera desde la declaración de Manchavino como Fiesta de Interés Turístico Regional, reunió a autoridades, representantes del sector, agricultores, bodegueros y vecinos en uno de los actos centrales de la Fiesta de la Vendimia.
La ceremonia incluyó el pregón de José Ribagorda, que tendrá un tratamiento informativo específico, además de la imposición de lazos a la Reina y Damas de las Fiestas y la actuación de la Banda Municipal de Música. Sin embargo, buena parte de la noche estuvo protagonizada por los reconocimientos a personas cuya trayectoria está directamente ligada al vino y al campo de Socuéllamos.

Uno de los principales homenajes fue para Juan Miguel del Real, nombrado Vinatero de Honor 2026. Del Real recordó sus más de tres décadas de dedicación al sector agroalimentario y cooperativo, una trayectoria que comenzó precisamente en Socuéllamos, donde ejerció como abogado y asumió la asesoría jurídica de la Cooperativa Cristo de la Vega. Más tarde se incorporó a UCAMAN, hoy Cooperativas Agro-alimentarias Castilla-La Mancha.
Durante su intervención realizó una firme defensa del viñedo como principal patrimonio de la localidad. “El mayor patrimonio que tiene Socuéllamos son sus miles de hectáreas de viñedo”, afirmó, reivindicando también la necesidad de dignificar la profesión del viticultor, garantizar el relevo generacional y convertir a las zonas productoras en auténticas embajadoras de sus vinos.
La Vinatera de Honor, María Francisca Collado Amorós, protagonizó otro de los momentos emotivos de la noche. Collado recordó su implicación en la bodega familiar durante los últimos años y compartió el reconocimiento con sus hijos, César y Rubén, y con la memoria de su marido César. “La recibo con humildad, dignidad y orgullo”, expresó.
También recibió su reconocimiento Javier Trillo Bonilla, elegido Joven Agricultor del Año. En su discurso defendió que trabajar en el campo implica mucho más que cultivar la tierra: supone madrugar, enfrentarse a las condiciones meteorológicas, mantener vivos los pueblos y producir alimentos esenciales. Trillo pidió valorar más la agricultura y avanzar hacia el futuro incorporando innovación sin perder las enseñanzas transmitidas por padres y abuelos.
Especialmente significativo fue el homenaje a Adelina López Clemente como Mujer Agricultora del Año. Al encontrarse hospitalizada, el reconocimiento fue recogido por su hermano Abelardo, quien convirtió sus palabras en un homenaje a todas las mujeres que trabajaron durante décadas en el campo sin recibir apenas visibilidad pública.
La ronda de distinciones concluyó con Alberto Plaza Trillo, Agricultor del Año, quien subió al escenario acompañado de su andador y recibió una cálida respuesta del público. Su intervención permitió recordar cómo era el trabajo agrícola décadas atrás, con largas jornadas haciendo hoyos a mano, injertando y realizando labores que hoy han sido transformadas por la mecanización.
El Ayuntamiento entregó además una placa al Consejo Local Agrario como reconocimiento a su colaboración y participación en la elección de algunos de los homenajeados. Desde el propio Consejo se felicitó también por la declaración de Manchavino como Fiesta de Interés Turístico Regional.
La inauguración dejó así una fotografía muy representativa del Manchavino de este año: distintas generaciones unidas por el campo, el viñedo y el vino, desde quienes han dedicado toda una vida a la agricultura hasta jóvenes que representan su continuidad.





























































