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La concejal de Cultura, Educación y Festejos analiza una semana marcada por la elevada respuesta del público, el éxito de los conciertos, el cambio de ubicación de la pólvora y la controversia surgida durante la corrida de toros

Con la Feria y Fiestas de Socuéllamos 2026 ya finalizada, llega el momento de hacer balance. La concejal de Cultura, Educación y Festejos, Salomé Carrión, valora positivamente el desarrollo de una programación especialmente intensa.

Carrión considera que el balance general es «muy positivo» y destaca especialmente la participación registrada en concursos, conciertos y diferentes propuestas festivas, además de la respuesta obtenida durante los días de mayor actividad en la Zona Joven.

—Terminada la Feria y Fiestas 2026, ¿qué balance hace?

—Un balance general muy positivo. Hemos visto mucha participación en todos los actos, tanto en los concursos como en los conciertos de la plaza y en la Zona Joven. En esta última se nota algo más cuando son días de diario y también ha influido cómo ha caído este año la Feria, pero los fines de semana y los días previos hubo mucha participación. En términos generales estamos muy contentos, tanto por cómo han salido las actividades como por la respuesta de los vecinos y de quienes vienen de fuera.

—Si tuviera que quedarse únicamente con tres momentos, ¿cuáles elegiría?

—La Coronación del 1 de agosto, aunque esté fuera de los días propiamente dichos de Feria, porque se ha convertido en una cita que tiene que estar sí o sí. También el día de la procesión y el cambio de ubicación de la pólvora, que inicialmente fue algo conflictivo pero finalmente salió muy bien. Y me quedaría con el concierto de Camela, porque vimos la Plaza de Toros a reventar.

—Precisamente Camela era una de las grandes apuestas. ¿Existía preocupación por la respuesta del público?

—Siempre existen dudas. Camela ya había estado anteriormente en Socuéllamos, creo recordar que en 2019, pero es un grupo que siempre mueve gente. Hablando con la empresa, al principio tenían algo de miedo porque no se estaban vendiendo muchas entradas. Les decíamos que se tranquilizasen porque aquí tenemos la costumbre de comprar las cosas a última hora. Finalmente respondió la gente y se vio en el concierto.

—¿Tiene Socuéllamos un modelo de Feria ya consolidado?

—Sí, y desde hace muchos años. La Feria tiene una estructura muy fija y marcada: inauguración, procesión, concursos, concierto grande, concierto de fin de fiesta y diferentes actuaciones entre medias. Es muy difícil cambiar esa estructura porque cuando se intenta introducir alguna modificación cuesta mucho.

La polémica por el cambio de la pólvora

Uno de los asuntos que generó mayor debate antes de comenzar las fiestas fue el traslado del espectáculo pirotécnico. Carrión explica que la decisión estuvo relacionada con las exigencias administrativas derivadas del riesgo de incendios y reconoce que la explicación debería haberse ofrecido antes para evitar parte de la controversia.

—¿Faltó explicar desde el principio por qué se cambiaba la pólvora de sitio?

—Puede que sí. El martes 4 de agosto recibimos una notificación de la Junta indicándonos que, debido al riesgo de incendio, este año también necesitábamos su autorización. Aunque enviamos toda la documentación requerida, nos dijeron que hasta el mismo día no podían confirmarnos si se podría realizar. Ante esa situación teníamos que disponer de un plan B.

—¿Y por qué se eligió la Casa de la Encomienda?

—Necesitábamos un lugar que cumpliera todas las distancias y requisitos establecidos. La Casa de la Encomienda los cumplía y, además, es de carácter público, por lo que no necesitábamos autorización de propietarios. Al encontrarse en territorio urbano tampoco existía ese problema. Quizá deberíamos haber explicado todo esto desde el principio para no generar tanta polémica. Finalmente salió bien y creo que es una ubicación que debería mantenerse.

—¿Le sorprendió que un cambio relativamente pequeño de ubicación provocara tanta discusión?

—Sí. Los cambios cuestan mucho. Estamos hablando de unos 250 metros y se generó una polémica que considero que no correspondía con la magnitud del cambio. Otra cuestión habría sido anunciar que no se celebraba la pólvora; entonces sí habría entendido perfectamente las críticas.

Zona Joven, horarios y convivencia con los vecinos

La reducción de una hora en el horario de cierre de algunas de las noches más importantes de la Zona Joven fue otro de los asuntos discutidos. La concejal asegura comprender las críticas, pero sostiene que la decisión estuvo condicionada por los criterios establecidos en las reuniones de seguridad con Guardia Civil y Policía Local.

—¿Entiende las críticas por los horarios de la Zona Joven?

—Las entiendo porque la gente se había acostumbrado a que los días fuertes, como el 8, 9 y 14, se cerrase una hora más tarde. Pero finalmente tiene que primar lo que indiquen Guardia Civil y Policía Local. Antes de cada evento se celebra una junta de seguridad y ahí se toman determinadas decisiones.

—También existen quejas recurrentes de los vecinos por ruido, limpieza o comportamientos incívicos. ¿Es posible trasladar la Zona Joven?

—Sería prácticamente imposible. Hemos contemplado alguna vez trasladar la Feria hacia la Plaza de Toros, pero allí también existen vecinos y tendríamos el mismo problema. Desde el primer año se han tomado medidas, como vallar las zonas colindantes para impedir el acceso a patios comunitarios e incrementar el número de baños. Pero controlar absolutamente el comportamiento de todas las personas es muy complicado.

—¿Ha funcionado la apuesta por artistas y DJ locales?

—Creo que sí. Apostamos mucho por gente local y reforzamos determinados días de mayor afluencia con artistas de fuera. La combinación de un tributo y posteriormente DJ funciona en la Zona Joven.

¿Sillas o espacio para bailar en los conciertos?

—Los conciertos gratuitos de la Plaza de la Constitución han tenido una importante respuesta, pero vuelve a surgir el debate de las sillas. ¿Un tributo a Fito, Estopa o Extremoduro es para verlo sentado?

—Entiendo perfectamente ese planteamiento porque no son conciertos para estar sentados. Precisamente a partir del martes retrasamos las filas de sillas para dejar espacio delante del escenario. Pero tenemos que pensar en todo el mundo: en quienes quieren estar de pie y en quienes necesitan o prefieren estar sentados. Hay que buscar ese equilibrio.

La difícil decisión durante el indulto de ‘Hervidor’

La corrida del 11 de agosto dejó uno de los episodios más comentados de las fiestas con el indulto de ‘Hervidor’, de Buenavista. Carrión, que ejercía la presidencia del festejo, reconoce que aquellos minutos estuvieron entre los momentos más complicados que ha vivido debido a la presión procedente de los tendidos.

Según explica la concejal, tomó la decisión siguiendo el criterio de sus asesores, veterinarios y delegado gubernativo ante la situación creada en la plaza. Posteriormente, el animal tuvo que ser sacrificado en los corrales.

—¿Cómo vivió desde el palco todo lo sucedido con ‘Hervidor’?

—Fue uno de los momentos más difíciles que he vivido por la presión del público y por cómo se puso la gente. En una plaza de tercera categoría, según el reglamento, no se puede indultar salvo determinadas circunstancias, y en este caso se tomó la decisión para evitar un posible altercado de carácter público. Eso fue lo que me recomendaron mis asesores, los veterinarios y el delegado gubernativo.

—¿Sintió que desde el ruedo se incrementó la presión sobre la presidencia?

—Sí. Hubo actuaciones que no ayudaron a rebajar la situación y animaron al público a continuar con las protestas. Yo hice lo que tenía que hacer siguiendo las recomendaciones de quienes me asesoraban.

—Después surgió otra polémica al conocerse que el toro había sido sacrificado en los corrales.

—La ley es la ley. Yo tengo que cumplirla independientemente de lo que quiera el ganadero u otras personas. Como presidenta tenía una responsabilidad y cumplí con lo que tenía que hacer en ese momento.

«Concentramos demasiado las actividades al principio»

Carrión también realiza autocrítica. Considera que uno de los principales problemas de la programación es la acumulación de propuestas durante las primeras jornadas, mientras que los últimos días pierden intensidad.

—¿Qué cambiaría de esta Feria?

—Siempre hay cosas que mejorar. Somos muchos, queremos hacer mucho y completar mucho la programación, y eso provoca que algunas actividades y horarios se solapen. Además, tendemos a concentrar mucho en los primeros días y después el 13, 14 y 15 quedan algo más huérfanos. Mi principal autocrítica sería esa: repartir mejor las actividades durante toda la Feria. Sabemos que al principio existe más afluencia, pero quienes estamos detrás también terminamos muy saturados.

—¿Se puede disfrutar de la Feria cuando se tiene la responsabilidad de organizarla?

—Con los años he aprendido a hacerlo algo más. El primer año estaba centrada prácticamente al cien por cien en el trabajo. Después te das cuenta de que existe un buen equipo y tienes que buscar un equilibrio. Voy a los actos, pero también intento salir con mis amigos o cenar con mi familia. Se duerme poco, eso sí. No es lo mismo disfrutar de una Feria que gestionarla, pero intento encontrar un equilibrio.

La Feria 2027 comenzará a prepararse este otoño

Con las elecciones municipales previstas para 2027, la concejal considera imprescindible dejar avanzada la próxima Feria independientemente de quién tenga posteriormente la responsabilidad de Festejos.

—2027 será año electoral. ¿Cuándo empieza a prepararse la próxima Feria?

—Hay que dejar las cosas hechas, sea para otra persona, para mí misma o para quien venga detrás. Las elecciones son en mayo y la toma de posesión en junio; de junio a agosto no hay tiempo para organizar una Feria desde cero. Descansaremos un poco ahora, pero en octubre o noviembre comenzarán las reuniones y la planificación.

Carrión apunta además a una razón económica para anticipar las contrataciones: dejar determinados asuntos para los meses inmediatamente anteriores a las fiestas puede incrementar considerablemente sus costes.

—Para terminar, del 0 al 10, ¿qué nota pone a la Feria y Fiestas 2026?

—Entre un 8,5 y un 9. La he visto muy completa y con propuestas para diferentes gustos. Cuando sabíamos que una actividad estaba dirigida a un público determinado intentábamos ofrecer otra alternativa para otro tipo de público. Creo que esa es la línea que debemos seguir y, en términos generales, estamos muy contentos.