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Alberto Lara y los responsables técnicos han defendido públicamente las garantías ambientales y administrativas del proyecto, mientras los socialistas cuestionan la gestión municipal y reclaman más documentación y respuestas

La planta de tratamiento de residuos líquidos que se construye en el paraje Morante, en el término municipal de Pedro Muñoz, continúa generando debate político. Este viernes, el alcalde, Alberto Lara, ha comparecido públicamente junto a responsables técnicos del proyecto para explicar las características de la instalación y responder a las dudas surgidas durante las últimas semanas.

La controversia no es nueva. A finales de julio, el Grupo Municipal Socialista denunció que se habían iniciado trabajos en los terrenos sin que, según sostenía entonces, constara licencia municipal. El alcalde rechazó esta interpretación y aseguró que en aquel momento se estaban realizando movimientos de tierras dentro de un procedimiento autorizado y que el proyecto había seguido su tramitación ante las diferentes administraciones.

La instalación está planteada para el tratamiento de residuos líquidos, con un proceso de depuración que permitiría obtener agua destinada posteriormente a usos agrícolas. Según las explicaciones ofrecidas este viernes, se encuentra aproximadamente a 4,7 kilómetros del casco urbano y actualmente están en marcha trabajos de acondicionamiento, movimiento de tierras y construcción de las balsas.

Durante la comparecencia, Lara ha defendido que la actuación cuenta con los correspondientes informes de las administraciones competentes y ha hecho referencia, entre otros, a la evaluación ambiental de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y a la intervención de la Confederación Hidrográfica del Guadiana en el procedimiento.

Los responsables del proyecto han abordado también una de las principales preocupaciones surgidas entre la población: las posibles afecciones ambientales y los olores. Según la explicación técnica ofrecida, estos aspectos han sido considerados dentro de la evaluación ambiental y se contemplan medidas preventivas y correctoras. También se ha señalado que antes de comenzar su actividad la instalación deberá superar la correspondiente inspección de la Junta y obtener autorización para su puesta en funcionamiento.

Las previsiones expuestas sitúan su posible entrada en funcionamiento a comienzos de 2027, siempre condicionada a la terminación de las obras y al cumplimiento de los trámites pendientes.

Lara también ha destacado la vertiente económica del proyecto. Según ha señalado, la instalación ya ha generado ingresos municipales mediante impuestos, tasas y canon urbanístico y, una vez funcionando, tributará igualmente por IBI. Las estimaciones trasladadas durante la comparecencia apuntan inicialmente a la creación de entre cuatro y cico empleos, además de otros trabajos vinculados a la actividad agrícola del entorno.

La comparecencia ha tenido también una importante vertiente política. El alcalde ha reprochado al PSOE su postura ante el proyecto y le ha acusado de generar «ruido» y «alarmismo», defendiendo que su posición como alcalde se fundamenta en la documentación administrativa y técnica disponible. Lara sostiene igualmente que los representantes de la oposición tuvieron posibilidad de conocer previamente información sobre el expediente.

El PSOE de Pedro Muñoz, por su parte, ha hecho público un comunicado explicando los motivos por los que ha decidido no participar como Grupo Municipal Socialista en la comparecencia convocada por el alcalde junto a los responsables del proyecto.

Los socialistas argumentan que no quieren que el debate sobre la planta termine convertido en una confrontación partidista entre PP y PSOE y consideran que las explicaciones públicas llegan después de sus denuncias, de la reacción vecinal y de otras iniciativas emprendidas en torno al proyecto.

El comunicado socialista rechaza además las afirmaciones realizadas por Lara sobre el conocimiento previo que la oposición habría tenido de las obras y sostiene que no conocían previamente el inicio de los trabajos ni lo que, según el PSOE, existía detrás del expediente.

La formación tampoco considera adecuadas las condiciones de la comparecencia celebrada este viernes y sostiene que su participación podría haber servido, en su opinión, para convertirla en una confrontación política.

El PSOE reta a Lara a un debate

Como alternativa, el Grupo Socialista ha propuesto públicamente la celebración de un debate entre su portavoz, Carlos Alberto Yuste, y el alcalde, Alberto Lara, centrado exclusivamente en la planta.

El PSOE plantea que ese encuentro se celebre con turnos previamente establecidos y el mismo tiempo para ambos participantes, de forma que cada parte pueda defender su posición en igualdad de condiciones.

Los socialistas reclaman además que el alcalde responda a las 20 preguntas que aseguran haber planteado públicamente, así como a las solicitudes de información y documentación presentadas por su grupo municipal que, según manifiestan, todavía no habrían sido contestadas en su totalidad.

De esta forma, las explicaciones ofrecidas este viernes permiten conocer con mayor detalle la versión del Ayuntamiento y de los responsables técnicos sobre las características, tramitación y garantías de la instalación, pero no cierran la controversia. Mientras el equipo de Gobierno defiende la legalidad y los controles administrativos y ambientales del proyecto, el PSOE mantiene sus dudas sobre la gestión seguida y reclama más transparencia e información.

La planta de tratamiento de residuos líquidos continúa así en el centro del debate público de Pedro Muñoz, ahora con una nueva propuesta sobre la mesa: un cara a cara entre el alcalde y el portavoz socialista para confrontar públicamente sus respectivas posiciones.