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La rueda de prensa ofrecida por la Plataforma Stop Biometano Socuéllamos este 8 de julio en el Parque de la Ermita de Loreto deja un mensaje principal: la plataforma considera que se ha conseguido frenar una parte importante del problema, pero advierte de que la batalla no ha terminado.

Según explicó la plataforma, el Plan Regional de Biometanización de Castilla-La Mancha 2030 ha quedado anulado y sin efectos jurídicos, algo que consideran una victoria de la movilización ciudadana y del trabajo de las plataformas de toda la región. En ese proceso, Socuéllamos tuvo un papel destacado, con 9.400 alegaciones presentadas de un total de 15.071 en Castilla-La Mancha.

Pero, ¿qué significa esto realmente para Socuéllamos?

Significa que el plan regional que marcaba el camino para desarrollar este tipo de instalaciones queda sin efecto, pero eso no implica automáticamente que los proyectos concretos previstos en Socuéllamos desaparezcan de forma definitiva. Según la plataforma, las dos plantas previstas en el término municipal, junto a una tercera que afirman que intentó tramitarse, continúan paralizadas en la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

Esa palabra, “paralizadas”, es clave. No significa lo mismo que archivadas. Para la plataforma, que estén paralizadas supone que ahora mismo no avanzan, pero que todavía podrían volver a activarse si no se consigue cerrar definitivamente los expedientes. Por eso, uno de sus principales objetivos es lograr el archivo definitivo de esos proyectos.

La plataforma también insiste en otra cuestión: no basta con parar lo que ya está sobre la mesa. Consideran necesario blindar el suelo rústico de Socuéllamos para evitar que en el futuro puedan plantearse nuevas macroplantas de biometano o macrogranjas industriales.

Para ello, piden modificar las normas urbanísticas municipales y establecer límites mucho más estrictos. Entre sus propuestas figuran una distancia mínima de 25 kilómetros respecto al núcleo urbano y una capacidad máxima de 1.000 toneladas de residuos al año para cualquier instalación de este tipo.

El motivo de esta petición es que Stop Biometano Socuéllamos considera que este tipo de macroplantas no encajan con la realidad social, ambiental y económica del municipio. La plataforma defiende que Socuéllamos es una localidad ligada al viñedo, al campo, al agua, a la agricultura y a la economía vitivinícola, y que la instalación de grandes plantas de tratamiento de residuos podría afectar negativamente a ese modelo.

En este sentido, durante la rueda de prensa se hizo referencia a un informe socioeconómico elaborado para analizar la compatibilidad de estas instalaciones con la realidad del municipio. Según la plataforma, dicho informe concluye que las macroplantas industriales son incompatibles con la realidad social, ambiental y económica de Socuéllamos.

Ese informe, según señalaron, ya ha sido enviado oficialmente a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, y la plataforma quiere que sea utilizado para reforzar la petición de archivo de los proyectos previstos.

Otro de los puntos importantes es el futuro decreto anunciado por la Junta. Según la plataforma, la Consejería de Desarrollo Sostenible les ha trasladado que ese decreto permitirá a los ayuntamientos decidir si aceptan o no este tipo de instalaciones, y que esa decisión será vinculante. Sin embargo, desde Stop Biometano Socuéllamos advierten de que estarán vigilantes hasta conocer el texto definitivo, porque no quieren confiarse hasta ver cómo queda regulado.

La plataforma también lanzó un mensaje a los vecinos: si es necesario, volverán a pedir firmas y alegaciones. Consideran que la movilización ciudadana fue decisiva para tumbar el plan regional y creen que, si vuelve a abrirse un proceso administrativo, será necesario demostrar de nuevo que Socuéllamos mantiene una posición firme.

En resumen, la situación actual es la siguiente: el plan regional ha quedado anulado, las plantas previstas para Socuéllamos siguen paralizadas, la plataforma pide que se archiven definitivamente esos expedientes y reclama cambios urbanísticos para impedir que el municipio pueda convertirse en destino de este tipo de macroproyectos.

Para Stop Biometano Socuéllamos, la defensa no es solo medioambiental. También tiene que ver con la salud, el agua, el suelo agrícola, los viñedos, la economía local y el futuro del municipio.

Por eso, aunque la plataforma reconoce el avance que supone la anulación del plan regional, insiste en que seguirá vigilante y activa hasta que los proyectos queden definitivamente cerrados y Socuéllamos cuente con normas claras que impidan futuras instalaciones de este tipo.