ASAJA Castilla-La Mancha ha realizado una primera valoración de los daños ocasionados por las fuertes tormentas de granizo, viento y lluvia registradas durante la jornada de ayer en diferentes puntos de la región, con especial incidencia en explotaciones agrarias de Cuenca, Albacete y Guadalajara.
La organización agraria continúa recopilando información de las zonas afectadas para conocer el alcance real de las pérdidas, aunque las primeras estimaciones apuntan ya a daños importantes en cultivos de cereal, viñedo, almendro, olivar, cebolla, girasol, pistacho y hortícolas.
En la provincia de Cuenca, las tormentas han afectado especialmente a las comarcas de La Alcarria, La Mancha y La Manchuela. ASAJA señala daños importantes en viñedos y cultivos de cebolla en El Picazo, así como más de 200 hectáreas afectadas de viñedo y almendro en Sisante. También se han registrado daños en parcelas de girasol en Pajarón y episodios de granizo y viento en Portalrubio, donde varios agricultores fueron sorprendidos mientras realizaban labores de siega y el viento llegó a volcar un remolque agrícola, sin que se produjeran daños personales.

La organización también apunta que en Valhermoso de la Fuente y Moncalvillo de Huete todavía no ha sido posible acceder a numerosas parcelas para comprobar los daños. Además, en la carretera entre Priego y Cañamares se produjeron desprendimientos de piedras sobre la calzada como consecuencia del temporal.
En la provincia de Albacete, las afecciones se han repartido por varias comarcas. En La Manchuela, las precipitaciones acompañadas de granizo han afectado a municipios como Alcalá del Júcar, Casas del Cerro, La Gila, La Recueja y Las Eras de Alcalá, además de registrarse lluvias importantes en Balsas de Ves, Casas de Ves y Villatoya. Los daños afectan principalmente al viñedo, con pérdidas estimadas en torno al 20% en las parcelas afectadas, lo que obligará en muchos casos a realizar tratamientos fitosanitarios para evitar enfermedades.
En la Sierra del Segura, el pedrisco y las fuertes rachas de viento han castigado especialmente el término municipal de Elche de la Sierra, además de Molinicos, Letur, Yeste y Paterna del Madera, entre otros. En esta zona, los principales cultivos afectados son el olivar y el almendro. ASAJA también informa de que la caída de un rayo llegó a provocar un incendio.
También se han producido daños en la comarca de La Mancha, especialmente en el entorno de La Roda, en zonas limítrofes con Cuenca, afectando a viñedos, pistachos y algunas explotaciones hortícolas de regadío. En la comarca Centro se ha registrado pedrisco en La Herrera, con daños en cultivos hortícolas.
En Guadalajara, la comarca de Molina de Aragón ha vuelto a sufrir importantes pérdidas por pedrisco, apenas un año después de los graves episodios registrados en la Alcarria. Las primeras estimaciones apuntan a daños del 100% en numerosas parcelas de cereal de municipios como Prados Redondos, Rueda de la Sierra, Cillas, Cubillejo de la Sierra, Cubillejo del Sitio, Amayas o Labros, entre otros, en una campaña que presentaba buenas expectativas antes de la llegada del temporal.
Ante esta situación, ASAJA Castilla-La Mancha reclama a Agroseguro la máxima agilidad tanto en la realización de las peritaciones como en el abono de las indemnizaciones, teniendo en cuenta la situación económica que atraviesan los agricultores tras años marcados por el incremento de los costes de producción.
La organización agraria ha anunciado también que, una vez concluya el balance definitivo de los daños, reclamará a las administraciones medidas extraordinarias de apoyo para las explotaciones afectadas. Entre ellas, plantea la reducción de los índices de rendimiento neto del IRPF, la exención del pago de las cuotas de la Seguridad Social y otras medidas que contribuyan a garantizar la viabilidad de las explotaciones dañadas.
ASAJA CLM continuará durante los próximos días recabando información para determinar con precisión la superficie afectada y el alcance de un nuevo episodio meteorológico adverso que, según la organización, vuelve a evidenciar la vulnerabilidad del campo ante fenómenos climáticos extremos.











