La publicación oficial en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha de la declaración de Manchavino como Fiesta de Interés Turístico Regional supone mucho más que un reconocimiento institucional: representa la confirmación definitiva de que esta celebración ha logrado trascender el ámbito local para convertirse en uno de los grandes referentes culturales, turísticos y vitivinícolas de toda la región.
Aunque las raíces festivas ligadas a la vendimia y a la devoción por la Virgen de Loreto forman parte de la histórica de Socuéllamos desde hace décadas, el origen del actual modelo de Manchavino se remonta al año 2001.
Fue entonces cuando el Ayuntamiento, bajo el mandato de Sebastián García, decidió apostar de forma decidida por convertir las fiestas de septiembre en un escaparate del potencial vitivinícola de la localidad. Aquella visión permitió impulsar una programación específica alrededor del vino y de la cultura manchega, integrando actividades populares, eventos promocionales y propuestas culturales vinculadas al mundo de la vendimia.
Con el paso de los años, aquella iniciativa fue creciendo hasta consolidarse como una celebración única dentro de Castilla-La Mancha, capaz de combinar tradición popular, promoción económica y participación ciudadana.
Hoy, veinticinco años después, Manchavino alcanza su mayor reconocimiento institucional.
Mucho más que una fiesta del vino
La tradicional pisada de la uva, la procesión a Nuestra Patrona, la ofrenda del primer mosto a la Virgen de Loreto, el Patio del Vino, el concurso de gachas, el moje… se han convertido en imágenes representativas de Manchavino que unen pasado, presente y futuro bajo una misma tradición.
Pero Manchavino es también gastronomía, música, cultura y convivencia. Las jornadas de puertas abiertas en bodegas, las degustaciones populares, los conciertos, las actividades para familias, las muestras gastronómicas y la implicación constante de peñas y asociaciones han contribuido a transformar la fiesta en una experiencia que trasciende generaciones.
Precisamente esa capacidad para fusionar patrimonio vitivinícola, tradición popular y atractivo turístico ha sido uno de los aspectos más valorados por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha a la hora de conceder la distinción.
Un reconocimiento trabajado durante años
La declaración no ha llegado por casualidad. Detrás de este reconocimiento existe un importante trabajo administrativo, documental y promocional desarrollado durante los últimos meses gracias a la implicación conjunta de instituciones, colectivos y especialistas vinculados a la historia y promoción de Socuéllamos.
El expediente fue elaborado de manera exhaustiva y aprobado por el Pleno municipal en noviembre de 2025 antes de ser remitido al Gobierno regional. En su preparación participaron activamente la Asociación de Historia Villa de Socuéllamos, la Concejalía de Desarrollo Empresarial dirigida por José Luis Romero y la Concejalía de Turismo encabezada por Alba López, todo ello bajo la alcaldía de Conchi Arenas.
El dossier recogía la trayectoria histórica de la celebración, su impacto turístico y económico, la repercusión mediática alcanzada en los últimos años, la singularidad de sus actos más representativos y el elevado grado de participación ciudadana que caracteriza a Manchavino desde sus orígenes.
Además, se puso en valor la singularidad de sus actos más emblemáticos y la capacidad de la fiesta para proyectar la imagen de Socuéllamos más allá de Castilla-La Mancha.
La resolución publicada este viernes supone, por tanto, el respaldo definitivo de la administración autonómica a nuestra fiesta.
Un impulso para el turismo y la economía local
La declaración de Fiesta de Interés Turístico Regional abre ahora una nueva etapa para Socuéllamos. El reconocimiento permitirá aumentar la promoción institucional de Manchavino dentro de las campañas turísticas de Castilla-La Mancha y reforzará el posicionamiento del municipio como destino ligado al vino y al enoturismo.
En un contexto donde el turismo experiencial y gastronómico continúa creciendo de manera notable, Socuéllamos encuentra en Manchavino una herramienta de enorme valor para atraer visitantes y dinamizar la economía local.
Las bodegas socuellaminas, auténtico corazón de la celebración, serán una de las grandes beneficiadas de esta mayor proyección exterior. La fiesta no solo promociona vinos; proyecta una manera de entender la cultura manchega ligada al esfuerzo, la tierra y la tradición.
Socuéllamos ya cuenta con dos fiestas de Interés Turístico Regional
Con esta nueva declaración, Socuéllamos suma ya dos celebraciones reconocidas oficialmente como Fiesta de Interés Turístico Regional: Manchavino y la festividad de Todos los Santos, que obtuvo esta misma distinción hace dos años.
Podemos decir que Socuéllamos empieza a ser uno de los grandes referentes culturales y festivos de Castilla-La Mancha, situándolo dentro del mapa regional de celebraciones con mayor valor patrimonial, turístico y popular.
El reconocimiento alcanzado por Manchavino también es fruto del trabajo desarrollado durante años por diferentes corporaciones municipales que contribuyeron a impulsar y consolidar esta celebración. Desde el impulso inicial durante la etapa de Sebastián García, apostando por crear una programación específica vinculada al vino y la vendimia, hasta la continuidad y crecimiento experimentado en los gobiernos de Elena García Zalve y Pruden Medina, Manchavino ha evolucionado gracias a una apuesta constante por reforzar la identidad vitivinícola de Socuéllamos y convertir sus fiestas en un referente cultural y turístico dentro de Castilla-La Mancha. Cada etapa ha aportado nuevas iniciativas, actividades y proyección a una celebración que hoy recoge el reconocimiento regional tras más de dos décadas de crecimiento continuo.
Supone también un homenaje al esfuerzo de generaciones de vecinos, colectivos, asociaciones y bodegas que han trabajado durante años para mantener vivas las tradiciones locales y convertirlas en un elemento de promoción y orgullo para todo el municipio.
Porque si algo ha conseguido Manchavino desde su nacimiento ha sido convertir el vino en un elemento de unión social, promoción turística y sentimiento de pertenencia.
Y desde hoy, además, lo hace con el sello oficial que reconoce a Socuéllamos como uno de los grandes referentes del turismo del vino y de las tradiciones manchegas en Castilla-La Mancha.











