A las puertas de una nueva noche de Jueves Santo, el presidente de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Esperanza, Jesús Carrasco, ha querido dirigirse a hermanos y vecinos para destacar el profundo significado de una de las citas más esperadas de la Semana Santa socuellamina.
En una carta cargada de sentimiento y reflexión, Carrasco subraya que esta jornada va más allá de lo meramente tradicional, definiéndola como “la expresión más sincera de nuestra fe” y el reflejo de un pueblo que vive la procesión desde el recogimiento y la devoción.
El presidente pone en valor el carácter colectivo de la celebración, destacando que el Jueves Santo es también un momento de encuentro y comunión, en el que vecinos, familiares y cofrades comparten el mensaje de amor, sacrificio y esperanza que representan las imágenes titulares.
Asimismo, ha querido resaltar el trabajo que hay detrás de esta noche tan especial, recordando que la cofradía se prepara durante todo el año para este momento. Un esfuerzo que, según señala, se ve recompensado cuando las imágenes recorren las calles acompañadas por el silencio, la emoción y el respeto.
Uno de los aspectos más destacados del mensaje es la importancia del relevo generacional dentro de la hermandad. Carrasco pone el acento en cómo la tradición se mantiene viva gracias a la implicación tanto de los más veteranos como de los jóvenes, garantizando así la continuidad de una devoción profundamente arraigada en la localidad.
En su carta, el presidente también ha querido mostrar su agradecimiento a todas las personas y colectivos que hacen posible la procesión: desde la Junta Directiva hasta la cuadrilla de costaleros, camareras, fuerzas de seguridad, músicos y floristas, destacando que “cada uno es parte esencial de este día”.
Finalmente, Carrasco invita a vivir esta jornada con recogimiento y con el corazón abierto, confiando en que la fe y la emoción vuelvan a marcar una noche que, como cada año, quedará grabada en la memoria colectiva de Socuéllamos.
CARTA COMPLETA:
Queridos hermanos y hermanas en Cristo:
Nos encontramos a las puertas de un nuevo Jueves Santo, la noche que llevamos guardando en lo
más profundo del corazón durante todo el año. Una noche única, en la que la Cofradía de Nuestro
Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Esperanza vuelve a hacerse presente en las calles,
acompañando a nuestros Sagrados Titulares en su Estación de Penitencia.
No es solo una tradición. No es solo una procesión.
Es la expresión más sincera de nuestra fe. Es el latido de un pueblo que camina en silencio con el
alma abierta, dejando que cada paso, cada cirio y cada mirada se conviertan en oración.
Este día es encuentro. Es comunión. Es recordar quiénes somos y por qué estamos aquí. Es
compartir con nuestros vecinos, familiares y amigos el mensaje de amor, sacrificio y esperanza que nos
enseñan Nuestro Padre Jesús y su Santísima Madre.
Cada Jueves Santo es distinto, pero todos tienen algo en común: la emoción que nos envuelve, el
respeto con el que caminamos y el compromiso que sentimos al representar a nuestra Cofradía. Nos
preparamos durante todo el año para este momento… y cuando llega, comprendemos que todo merece
la pena.
Es especialmente emocionante ver cómo nuestra hermandad sigue viva en cada generación: en la
experiencia de nuestros mayores y en la ilusión de los que llegan y de los más jóvenes, que aseguran el
futuro de esta fe que nos une. Porque en esta noche, todos somos uno. Sin distinciones, sin diferencias,
unidos únicamente por la fe que nos mueve y el amor a nuestros Titulares.
Quiero expresar mi más profundo agradecimiento a todos los que hacéis posible esta noche:
A nuestra Junta Directiva, por su entrega constante;
A la cuadrilla de costaleros y costaleras, por su esfuerzo silencioso, cargado de fe y sacrificio;
A nuestras camareras, por su cariño y dedicación en cada detalle;
A los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, por su presencia, su colaboración y protección;
A nuestro querido Grupo de Viento Maestro Moragues, por llenar de emoción cada instante;
Y por último, a nuestras queridas floristas, por embellecer con tanto esmero nuestros pasos.
Gracias a todos, porque cada uno sois parte esencial de este día. Sin vosotros nada de esto sería
posible.
Vivamos este Jueves Santo con recogimiento, con respeto y con el corazón dispuesto. Dejemos que
el silencio nos hable, que la emoción nos transforme y que la fe nos guíe.
Que Nuestro Padre Jesús Nazareno nos dé fuerza en nuestras cruces, y que María
nos acompañe y nos sostenga. Que esta noche nos marque. Que esta noche nos
acerque más a Él. Que esta noche permanezca para siempre en nosotros.Atentamente:
Jesús Carrasco. Presidente de la Cofradía











