La madrugada de este sábado al domingo llega con un clásico del calendario: el cambio al horario de verano, un ajuste que este año coincide con la antesala del Domingo de Ramos, lo que añade un punto de atención —y también de anécdota— a la jornada.
A las 2:00 de la madrugada, los relojes se adelantarán hasta las 3:00, lo que se traduce en una hora menos de sueño y, para los más despistados, en el riesgo de levantarse más tarde de lo previsto. Un detalle que, en un día tan señalado, puede pasar factura.
Y es que pocas citas son tan madrugadoras —y tan esperadas— como la procesión de Domingo de Ramos, que en este caso partirá a las 10:00 horas desde la parroquia de San José. Un horario que, tras el cambio, puede jugar alguna mala pasada a quienes no tengan en cuenta el adelanto.
No sería la primera vez que alguien llega cuando ya han salido los primeros pasos, o que las prisas sustituyen al recogimiento propio de la jornada. Por eso, conviene recordarlo: esta noche se duerme una hora menos… pero el domingo empieza igual de temprano.
Más allá de lo práctico, la coincidencia deja también esa imagen tan propia de estas fechas: relojes adelantados, trajes preparados, palmas en la mano y alguna que otra carrera de última hora para no perderse el inicio de la Semana Santa.
Así, entre tradición y cambio horario, Socuéllamos se prepara para vivir una jornada clave en su calendario. Un pequeño ajuste en el reloj que, bien gestionado, permitirá disfrutar sin sobresaltos del inicio de la Semana Santa… y evitar llegar cuando ya todo esté en marcha.











