El estreno de Emilio Ferreras en el banquillo del Yugo UD Socuéllamos no trajo el ansiado cambio de rumbo. El conjunto azulón volvió a caer derrotado esta mañana en el Paquito Giménez ante el Rayo Vallecano B (0-1), en un encuentro marcado, una vez más, por la falta de contundencia en las áreas y por errores defensivos que vuelven a penalizar al equipo.
Lejos de cumplirse el tópico de “año nuevo, vida nueva”, el Socuéllamos repitió un guion ya conocido en jornadas anteriores. El equipo mostró orden táctico en el primer tiempo, tal y como había reclamado Ferreras en la previa, pero volvió a fallar en acciones clave que terminan decidiendo los partidos.
La primera mitad transcurrió con un Socuéllamos relativamente ordenado en defensa, sin conceder demasiado, aunque también con escasa presencia ofensiva y sin generar ocasiones claras de gol. El Rayo Vallecano B, rival directo en la lucha por evitar el play-out, aprovechó prácticamente una de sus pocas llegadas. En el minuto 36, tras un primer disparo al palo y varias acciones mal defendidas dentro del área, Íñigo acabó anotando el 0-1 tras un nuevo rechace, una situación que evidenció la falta de contundencia defensiva del conjunto local.
Con el marcador en contra, el Socuéllamos se marchó al descanso sabiendo que, una vez más, un error puntual condicionaba todo el partido.
Tras el paso por vestuarios, el equipo local ofreció una imagen muy distinta. El Socuéllamos dio un paso al frente, fue más decidido y generó numerosas ocasiones claras para, al menos, rescatar un punto. Carlos García estrelló un cabezazo en el poste, Pablo Morillo envió alto un remate franco desde la frontal y se sucedieron varias llegadas que no encontraron premio ante un Rayo Vallecano B que resistía con dificultades.
Por juego y ocasiones, el conjunto de Ferreras mereció como mínimo el empate, e incluso la victoria no habría sido injusta, pero la falta de acierto volvió a condenar a un equipo que no logra materializar su superioridad en momentos clave.
Con esta derrota, el Yugo UD Socuéllamos continúa colista y ve cómo su situación clasificatoria se complica todavía más. El margen de error es ya mínimo y cada jornada se convierte en una final. El próximo compromiso será otra prueba de máxima exigencia, con la visita al Colonia Moscardó, un rival que precede a los socuellaminos en la tabla.
Toca volver a ponerse el mono de trabajo y buscar, cuanto antes, una victoria que permita al equipo engancharse a la pelea por la permanencia.



























