Socuéllamos celebró en la tarde de Nochebuena, a las 18:30 horas, la tradicional Misa del Gallo, una de las citas más emotivas del calendario litúrgico navideño, en la que el municipio volvió a recrear simbólicamente el camino hacia Belén.

A ritmo de villancicos, la Virgen María, subida en un burro y acompañada por San José, partió desde la Plaza de la Constitución en dirección a la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, evocando aquel viaje humilde narrado en el Evangelio: “Y José subió de Galilea… con María su esposa, para empadronarse”.

El recorrido, acompañado por villancicos, condujo a los asistentes hasta el templo parroquial, donde se formó un Belén viviente, con la presencia de animales —oveja y gallo, junto con el burro— y la imagen central del Niño Jesús, representado por un bebé de tan solo seis semanas, hijo de Ángel Jesús Risueño y Belén María Alcolea, una escena que recrea esa noche en Belén.

La Eucaristía estuvo presidida por el párroco Rafael Ruiz Mateos, quien centró su homilía en el mensaje de humildad y esperanza que encierra el nacimiento de Cristo, recordando que la Navidad comienza en lo sencillo, en lo cercano y en la comunidad reunida.

Una celebración, una vez más, profundamente arraigada en la tradición socuellamina, que permitió a vecinos y familias revivir el relato del nacimiento de Jesús en un ambiente de fe, recogimiento y emoción compartida.