La figura del socuellamino Cástor Zarco García, cuyo nombre figura en una causa de martirio vinculada a la Guerra Civil española, ha vuelto a la actualidad tras conocerse que su proceso avanza en el ámbito eclesiástico. Pero ¿en qué punto se encuentra realmente su causa y qué pasos restan para que pueda llegar a ser santo?
Un proceso largo y reglado
El último escalón del proceso, la canonización, es el más complejo y extraordinario. Para alcanzarlo sería necesario un milagro atribuido a la intercesión del beato, ocurrido después de la beatificación y sometido a un exhaustivo proceso de verificación médica y teológica en el Vaticano.
Desde el punto de vista práctico, este último paso es poco frecuente y extremadamente difícil, incluso en causas avanzadas. No obstante, la propia Iglesia subraya que la santidad no se mide por la probabilidad estadística de una canonización, sino por el testimonio de vida y muerte acreditado en el proceso.
Un hecho histórico para Socuéllamos
Más allá de la complejidad del último tramo del procedimiento, la eventual beatificación de Cástor Zarco supone un hecho histórico para Socuéllamos, al situar por primera vez a un vecino del municipio en los altares de la Iglesia católica como beato reconocido oficialmente.
Se trata de un acontecimiento de especial relevancia para la historia local del municipio, con independencia de que el proceso llegue o no, en el futuro, a la fase de canonización.
Desde la Iglesia se insiste en que estos procesos no pretenden reinterpretar la Guerra Civil ni emitir juicios políticos, sino evaluar un criterio estrictamente religioso: si la persona murió por su fe.
La beatificación de Cástor Zarco se inscribe, por tanto, en el ámbito de la memoria religiosa y canónica, no en el debate histórico o político sobre el conflicto.













