La Plaza de la Constitución ha acogido esta tarde, a las 20:00 horas, la concentración organizada con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (25N), un acto convocado por las asociaciones de mujeres de Socuéllamos para visibilizar y denunciar todas las formas de violencia machista.
El encuentro ha reunido a vecinas y vecinos que, pese al frío, han querido mostrar su apoyo a las víctimas y reafirmar el compromiso social frente a esta lacra. Durante el acto se ha procedido a la lectura íntegra del manifiesto, en el que las asociaciones han reclamado mayor implicación institucional, más medidas de prevención y una respuesta firme ante el aumento del negacionismo y de las violencias ejercidas contra mujeres y niñas, especialmente en el entorno rural.
Tras la lectura, la concentración ha culminado con un minuto de silencio en memoria de las mujeres asesinadas y de todas las víctimas de violencia machista, un gesto compartido por los asistentes en un ambiente de respeto y solemnidad.
Además, la Asociación Feminista Milenrama instaló varios murales reivindicativos en los que se denunciaban diferentes formas de violencia contra las mujeres, invitando a las personas asistentes a escribir mensajes y reflexiones sobre aquellas violencias que desean visibilizar.
Las asociaciones organizadoras han subrayado que seguirán trabajando de manera conjunta para mantener viva la reivindicación durante todo el año y reforzar la conciencia social frente a la violencia contra las mujeres.
Aquí puedes leer el manifiesto que se ha leído esta tarde:
MANIFIESTO POR EL DÍA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER
Desde las Asociaciones de Mujeres de Socuéllamos: AMFAR, AFAMMER, Asociación de Viudas Virgen de Loreto, Mujeres con Ideas y Asociación Feminista Milenrama nos unimos, como cada 25 de noviembre, para romper el silencio en el mundo rural y solicitar un compromiso urgente y colectivo, alzando la voz con firmeza para recordar que la violencia contra las mujeres sigue siendo una de las mayores violaciones de derechos humanos que se producen en el mundo.
La Resolución 54/134 de la Asamblea General de Naciones Unidas entiende por violencia contra la mujer todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como amenazas, coacción o privación arbitraria de libertad, tanto en la vida pública como privada.
En España siguen existiendo feminicidios: la máxima expresión de la violencia que los maltratadores ejercen sobre las mujeres. En el último año se han contabilizado más de 70 mujeres asesinadas, además de más de 34.000 víctimas que han denunciado, apenas un 11% de las víctimas reales.
Es una violencia que no entiende de edades ni fronteras, y que en el medio rural adquiere formas más invisibles, aunque no menos letales.
Desde 2003, 1.330 mujeres han sido asesinadas, una cifra superior a la que dejó el terrorismo de ETA. Pese a ello, todavía hay quienes niegan la realidad de la violencia machista.
Además de esta violencia extrema existen otras violencias, igualmente devastadoras, ejercidas desde instituciones llamadas a proteger a las mujeres: son las violencias institucionales.
Las asociaciones denuncian que en Socuéllamos no se ha incluido ningún acto institucional contundente para conmemorar este 25N, una ausencia que consideran una decisión política que cuesta vidas, al no ofrecer un apoyo claro desde la institución pública más cercana.
Alertan también del preocupante aumento del negacionismo entre la juventud: un informe del Ministerio de Juventud señala que el 23% de chicos jóvenes y el 13% de chicas jóvenes niegan la violencia machista, cifras que se han duplicado desde 2019. El negacionismo, afirman, “cuesta vidas”.
Las asociaciones exigen:
— Frenar la violencia digital e impulsar la educación igualitaria desde edades tempranas.
El 60% de las jóvenes españolas ha sufrido violencia sexual digital, una realidad que exige respuesta inmediata.
— Proteger de forma efectiva a los menores y prevenir la violencia vicaria.
En 2024, nueve niños y niñas fueron asesinados por seis agresores, siete de ellos por sus propios padres.
— Garantías reales en servicios judiciales, sanitarios, sociales y de seguridad, con personal formado.
— Presupuestos que prioricen la sanidad pública.
— Atención integral a mujeres mayores y con discapacidad.
— Políticas locales que impulsen el empoderamiento y la autonomía económica de mujeres y niñas, especialmente en el medio rural.
— Leyes que garanticen la igualdad y eviten cualquier retroceso en derechos.
El manifiesto concluye afirmando:
“No nos moveremos ni un ápice de nuestras reivindicaciones: juntas y fuertes.”































