Socuéllamos ha conocido este mediodía el fallecimiento de Anastasio, a los 92 años, una persona muy vinculada a la vida cotidiana del municipio durante décadas gracias a su trabajo en los conocidos recreativos del Paseo Cervantes, un lugar que marcó a generaciones completas de vecinos.

Quienes hoy superan los cuarenta años recuerdan perfectamente aquel establecimiento —popularmente llamado las máquinas— y la figura de Anastasio, siempre presente en un local que en su día fue referencia para los jóvenes nacidos en los 70, los 80 y buena parte de los 90. El negocio era propiedad de Anastasio Perona, también fallecido, pero fue la presencia diaria de Anastasio la que quedó grabada en la memoria de quienes pasaron allí buena parte de su tiempo libre.

Para muchos vecinos, su figura forma parte de una etapa concreta de la vida del pueblo: tardes después del colegio, fines de semana y encuentros entre amigos en un espacio que fue punto de reunión habitual. Anastasio, desde su puesto, controlaba el ir y venir de los usuarios, con las típicas advertencias o llamadas de atención que muchos recuerdan hoy con normalidad, como parte del funcionamiento del local.

Además, Anastasio fue un vecino profundamente implicado en la organización de las fiestas del Barrio Casqueral y Estación, donde su espíritu de servicio y su disposición constante a colaborar se convirtieron en una auténtica seña de identidad.

Su fallecimiento supone la despedida de una persona que estuvo muy ligada a un lugar emblemático para varias generaciones y que, con el paso del tiempo, se ha convertido en un recuerdo compartido por gran parte del municipio.

Descanse en paz.

IMAGEN: Alberto Sáez.

Biografía de Anastasio Perona