Hace justo un año, la Horta Sur valenciana y la localidad albaceteña de Letur vivieron una de las jornadas más negras de su historia reciente. La DANA que descargó durante todo aquel día dejó un balance devastador: 229 fallecidos en la comarca valenciana y 9 en Letur. Una tragedia que conmocionó a todo el país.
La solidaridad de Socuéllamos no tardó en llegar
Socuéllamos no fue ajeno al desastre y, una vez más, demostró su espíritu solidario. Desde las primeras horas tras el paso de la tormenta, siete voluntarios de Protección Civil de Socuéllamos se desplazaron hasta Paiporta, una de las localidades más afectadas. Equipados con un camión autobomba y bombas de achique, realizaron una labor titánica que permitió extraer cerca de dos millones y medio de litros de agua de garajes y sótanos completamente anegados.
Su trabajo se prolongó durante toda la noche y hasta el mediodía siguiente, siendo una pieza fundamental en las tareas de rescate y recuperación.

Una ola de ayuda desde todos los rincones
A la acción directa de Protección Civil se sumó la respuesta solidaria de numerosos vecinos y colectivos de Socuéllamos, que no dudaron en organizar campañas para ayudar a las familias afectadas. Se recogieron agua, comida, pañales, mantas, juguetes y productos de primera necesidad, mostrando la cara más humana del municipio.

Por su parte, el club Socubike organizó la Ruta Benéfica de Los Santos, un evento ciclista no competitivo que logró reunir a decenas de participantes con un objetivo común: recaudar fondos para los damnificados por la DANA en Valencia. La iniciativa fue un éxito, reuniendo 550 euros que se destinaron íntegramente a labores de ayuda.

Empresas locales también se volcaron
La solidaridad también se extendió al tejido empresarial. Bodegas Cautela se desplazó hasta Sedaví (Valencia) para colaborar en las tareas de limpieza y recuperación, aportando recursos y voluntarios que trabajaron codo con codo con los vecinos en medio de una situación de emergencia.

Historias que aún duelen
Entre los muchos testimonios que dejó aquella catástrofe se encuentra el de Petra Megías, socuellamina de nacimiento y vecina de Beniparrell, una de las zonas más castigadas. Petra recuerda cómo, en cuestión de minutos, las aguas arrasaron su hogar y transformaron su vida. Su historia, como la de tantas otras familias, refleja la magnitud del desastre y la importancia de la solidaridad en los momentos más difíciles.

Un año después
Doce meses más tarde, las heridas aún no se han cerrado del todo, pero aquel episodio dejó una lección imborrable: cuando la tragedia golpea, la solidaridad se multiplica. Socuéllamos demostró que, incluso en los peores momentos, siempre hay manos dispuestas a ayudar.













