Con la llegada de la festividad de Todos los Santos, el Cementerio Municipal de San Francisco Javier de Socuéllamos ha comenzado a recibir durante estos días a numerosos vecinos que acuden, como cada año, a limpiar, adecentar y decorar con flores las tumbas de sus familiares y seres queridos.

Durante la jornada de este sábado, el buen tiempo ha acompañado a las muchas familias que han querido anticiparse a la festividad, aprovechando las temperaturas agradables para retirar hojas, limpiar lápidas y colocar centros y ramos florales en memoria de quienes ya no están.

Esta costumbre, muy arraigada en la localidad, mantiene vivo el vínculo intergeneracional con quienes formaron parte de la historia familiar. En el camposanto se ha podido ver a vecinos de todas las edades, incluidos quienes dedican estas fechas a visitar las sepulturas de abuelos, bisabuelos o antepasados lejanos.

El cementerio, que lleva el nombre de San Francisco Javier en homenaje a Javier López Arias, quien fue alcalde de Socuéllamos, se ha convertido en un espacio de recogimiento y memoria colectiva, especialmente en estos días previos a la festividad de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos.

Socuéllamos vive además estas fechas con una singularidad que la diferencia de otros municipios: la misa de Todos los Santos se celebra el 2 de noviembre, coincidiendo con la feria local que tradicionalmente tiene lugar en esas fechas.

El ambiente en el cementerio ha sido de respeto y serenidad, reflejo de una tradición que se mantiene viva generación tras generación. En los próximos días, se espera una mayor afluencia de visitantes, especialmente durante la jornada festiva, cuando Socuéllamos combina el recogimiento religioso con las actividades propias de su feria de Todos los Santos, una cita de gran arraigo en el municipio.