Las voluntarias Gema Campos y María Pilar Delgado continúan con su labor en Evinayong, dentro del proyecto de voluntariado misionero impulsado por la Fundación Siempre Adelante. Este lunes han vivido una intensa jornada marcada por la atención médica y el acompañamiento a familias en situación de extrema vulnerabilidad.
El día comenzaba, como es habitual, con la Eucaristía a las 7:00 de la mañana, seguida del desayuno, donde las voluntarias destacan el pan local, que les recuerda al de su pueblo. A las 8:30, ya se encontraban en una sala del instituto habilitada como consulta dental, donde les esperaban numerosos pacientes con ganas de ser atendidos.
Según relatan, han pasado consulta a cerca de un centenar de personas, muchas de ellas acudiendo por primera vez a un dentista. Se enfrentan a dentaduras muy deterioradas, resultado de la falta de acceso a servicios sanitarios. “Son pacientes agradecidos, conscientes del valor de esta atención que de otro modo no podrían permitirse”, explican.
Dada la alta demanda, no hubo apenas tiempo para parar a comer, y sus compañeros les llevaron la comida directamente al lugar de trabajo para poder continuar sin interrupciones.
Por la tarde, Pilar se desplazó a visitar familias en situación de abandono, entregando alimentos y medicinas. En su relato describe hogares construidos con apenas cuatro maderas, reflejo de una pobreza material extrema. Para ella, ha sido una experiencia profundamente conmovedora.
Gema, por su parte, permaneció en la consulta hasta las 19:00 horas, cuando la luz natural ya no permitía seguir trabajando. En sus palabras, el foco que lleva en la frente se ha vuelto imprescindible para poder atender en condiciones adecuadas.
La jornada se cierra con una doble sensación: cansancio físico, pero satisfacción por el trabajo realizado y el impacto positivo generado en la comunidad local.





















