Amanece en Evinayong con el canto de los gallos. Es domingo, y la jornada comienza temprano para los habitantes del lugar. A las 7 de la mañana arranca la misa fang, una celebración tradicional repleta de cánticos alegres acompañados de instrumentos artesanales como tambores y xilófonos fabricados por ellos mismos.

A continuación, a las 9:00 h, tiene lugar la eucaristía en español, a la que acuden numerosos vecinos. Llama la atención cómo, pese a las duras condiciones de vida, los asistentes se visten con sus mejores galas, reflejando la importancia de este día para la comunidad. Durante la misa, el coro infantil y los acordes de guitarra y tambor llenan la iglesia de una espiritualidad muy viva. Después, los niños se acercan curiosos, juegan, dan abrazos y se sorprenden al tocar el pelo liso de las voluntarias.

La jornada de Gema Campos y María Pilar Delgado prosiguió con una visita inesperada a Oyala, una ciudad situada a unos 60 kilómetros, en plena selva. Allí, entre la pobreza que rodea el entorno, se encuentra un resort de lujo, un contraste que no pasa desapercibido. En este lugar fue rescatado el célebre gorila Copito de Nieve, y fue también escenario de parte del rodaje de la película Gorilas en la niebla.

De vuelta a Evinayong, las voluntarias dedicaron la tarde a seguir visitando a enfermos y personas con necesidad. Llevaron ropa, curaron heridas y, sobre todo, recibieron el agradecimiento en forma de cariño y sonrisas.

La experiencia sigue dejando huella en ambas voluntarias, que viven estos días con intensidad y compromiso en el marco de su misión humanitaria impulsada por la Fundación Siempre Adelante (ONG).